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Tesoro... Pero es verdad

Mia Martini

Tesoro... Ma E' Vero

Tesoro, tesoro, ma è vero che il
mare è d'argento, quando c'è la
luna, nelle notti d'estate, ma
cambia colore in un solo momento,
se il cielo si copre in queste serate.
Tesoro, ma è vero che le nuvole
sono, sono come l'ovatta, sono
come la neve.
Somigliano a volte a un viso, a una
mano.
Se poi vola un angelo subito piove.
Tesoro, ma è vero che quando a
Oriente il cielo a un tratto si
rasserena e basta vedere una stella
cadente che porta fortuna, che
porta fortuna.
Dio, Dio che hai fatto l'uomo
uguale a Te, sono Tua figlia come
gli altri e perciò Ti chiedo solo:
come mai mi vuoi così?
Dio, ho Dio, grazie lo stesso
perché Tu mi hai tolto tanto e poi
mi hai dato lui. E non m'importa
se vedrò con gli occhi suoi
Tesoro, ti prego prendi la mano,
riportami a casa, si è fatto ormai tardi.
Tesoro, tesoro, tesoro ti amo. Vuoi
dirmi qualcosa, lo sento, mi guardi
Dio, Dio
Scendeva la notte sul suo
giuramento, scendeva la luce sul
suo domani, ma poi le parole sono
preda del vento. E lui mi ha
lasciata, che Dio lo perdoni

Tesoro... Pero es verdad

Tesoro, tesoro, pero es verdad que el
mar es de plata, cuando está la
luna, en las noches de verano, pero
cambia de color en un solo momento,
si el cielo se cubre en estas noches.
Tesoro, pero es verdad que las nubes
son, son como algodón, son
como la nieve.
A veces se asemejan a un rostro, a una
mano.
Si luego vuela un ángel, inmediatamente llueve.
Tesoro, pero es verdad que cuando en
Oriente el cielo de repente se
despeja y basta ver una estrella
fugaz que trae suerte, que
trae suerte.
Dios, Dios que has hecho al hombre
igual a Ti, soy Tu hija como
los demás y por eso Te pregunto solo:
¿por qué me quieres así?
Dios, oh Dios, gracias de todos modos
porque me has quitado tanto y luego
me diste a él. Y no me importa
si veré con sus ojos.
Tesoro, por favor toma mi mano,
llévame a casa, ya es tarde.
Tesoro, tesoro, tesoro te amo. ¿Quieres
decirme algo, lo siento, me miras?
Dios, Dios
La noche caía sobre su
juramento, la luz caía sobre
su mañana, pero luego las palabras son
presas del viento. Y él me
abandonó, que Dios lo perdone

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