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Del Peregrino

Miek En Roel

De Pelgrims

De pelgrim op verre tocht
herkent de tekens langs zijn pad.
Hij draagt zijn rijkdom op zijn rug
en vergeet al wat hij eens bezat;
Zijn oen zien de horizon,
zijn voeten slepen door het zand.
Zijn tong is kleverig van de dorst,
hij zoekt de bron in 't verre land.

Melaatsen sterven langs zijn weg,
de lammen roepen tot de Heer.
Hij slaat zijn stok stuk op de rots,
er valt geen hemelsmanna meer.
De pelgrim, steunend op zijn staf,
merkt de vissers bij de zee.
Hij roept hen toe met luide stem
maar niemand wil met hem mee.

De vrouw staat wenkend bij de put
en Jeremias zingt zijn lied.
De kooplui dobbelen in Gods huis,
de pelgrim hoort en ziet ze niet.
De stormwind werpt hem op de grond,
zijn huid verschroeit in 't hete zand.
Hij heeft geen huis meer hier op aard,
en ver blijft steeds een ander land.

Zijn ogen worden bijna blind,
hij struikelt over elke steen.
De nacht verduistert nu zijn pad
hij hoort slechts z'n zacht geween.
De pelgrim kruipt de heuvel op,
men slaat een man daar aan het kruis.
De pelgrim uit een laatste woord,
de man heeft het niet gehoord.

Del Peregrino

El peregrino en su largo viaje
reconoce las señales a lo largo de su camino.
Lleva su riqueza a cuestas
y olvida todo lo que una vez poseyó;
Sus ojos ven el horizonte,
sus pies arrastran por la arena.
Su lengua está pegajosa de sed,
busca la fuente en tierras lejanas.

Los leprosos mueren a lo largo de su camino,
los cojos claman al Señor.
Rompe su bastón contra la roca,
no cae más maná celestial.
El peregrino, apoyado en su vara,
nota a los pescadores junto al mar.
Les grita con voz alta,
pero nadie quiere ir con él.

La mujer está señalando hacia el pozo
y Jeremías canta su canción.
Los comerciantes juegan a los dados en la casa de Dios,
el peregrino no los ve ni escucha.
El viento huracanado lo arroja al suelo,
su piel se quema en la caliente arena.
Ya no tiene hogar en esta tierra,
y siempre hay otra tierra lejana.

Sus ojos casi se vuelven ciegos,
se tropieza con cada piedra.
La noche oscurece su camino,
solo escucha su suave llanto.
El peregrino se arrastra hacia la colina,
allí crucifican a un hombre.
El peregrino pronuncia una última palabra,
pero el hombre no la escucha.

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