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Titelitis

Migueli

Titulitis

Allí, al terminar,
en el Juicio Final,
se presentaba un alma
a dar cuenta de su edad.
El Padre preguntó:
¿amaste, querida?
Y, tras suave carraspera,
empezó el alma a cantar:

Estudié un mogollón,
estudié un mogollón,
fui magistrado, físico,
psicólogo, inspector,
gané muy bien las pelas,
pero me acordé de Dios
y colaboré con gente
desde mi condición.

Fui experto en drogas,
asesor de integración,
leía y leía sobre marginación,
realizaba gestiones,
llené el ordenador,
tenía un gran despacho
para dar impresión
porque, con gente pobre,
ya sabe, mi Señor,
la importancia que tiene
hablar desde otra posición;
...otros, otros, otros,...
¡otros! tenían el contacto
con cada realidad
o mi cualificación
perdería veracidad.

Y Dios se levantó,
lo miró con cariño,
de pronto se volvió
y a todos lanzó un guiño;
sus ropas remangó,
descoronó el triángulo
y, bailándole al alma,
con garbo le cantó:

Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y, podéis pasar por él
tú y tus "títulos".

El alma entristecida,
se deshacía llorando,
y Dios la consolaba:
¡Venga, no es para tanto!;
sí, pasarás el tiempo
en nuestra eternidad,
pero, para que te acuerdes
y nadie lo piense más,
un grupito de angelotes
por siglos te cantarán
este nuevo "versiculo"
que el mensaje aclarará:

Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y podéis pasar por él
tú y tus "títulos".

Titelitis

Dort, am Ende,
beim Jüngsten Gericht,
trat eine Seele auf,
um Rechenschaft abzulegen.
Der Vater fragte:
Hast du geliebt, mein Kind?
Und nach einem sanften Räuspern,
begann die Seele zu singen:

Ich habe viel gelernt,
ich habe viel gelernt,
war Richter, Physiker,
Psychologe, Inspektor,
verdiente gut mein Geld,
aber ich erinnerte mich an Gott
und half den Menschen
von meiner Position aus.

Ich war Drogenexperte,
Berater für Integration,
las und las über Ausgrenzung,
führte viele Gespräche,
füllte den Computer,
hatte ein großes Büro,
um Eindruck zu schinden,
denn, mit armen Leuten,
weißt du, mein Herr,
wie wichtig es ist,
von einer anderen Position zu sprechen;
...andere, andere, andere,...
!andere! hatten den Kontakt
zu jeder Realität,
oder meine Qualifikation
verließe die Glaubwürdigkeit.

Und Gott stand auf,
blickte ihn liebevoll an,
plötzlich drehte er sich um
und zwinkerte allen zu;
seine Kleider krempelte er hoch,
krönte das Dreieck ab
und, tanzend zur Seele,
sang er mit Anmut:

Ich habe einen Arsch,
ich habe einen Arsch,
und ihr könnt durch ihn gehen
du und deine "Titel".

Die betrübte Seele,
zerfloss in Tränen,
und Gott tröstete sie:
Komm, so schlimm ist es nicht!;
ja, du wirst die Zeit verbringen
in unserer Ewigkeit,
aber, damit du dich erinnerst
und niemand mehr daran denkt,
werden ein paar Engelchen
über Jahrhunderte für dich singen
dieses neue "Versikel"
das die Botschaft klären wird:

Ich habe einen Arsch,
ich habe einen Arsch,
und ihr könnt durch ihn gehen
du und deine "Titel".

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