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Porque São, Menina, Teus Olhos

Nacha Guevara

Porque Son, Niña, Tus Ojos

Porque son, niña, tus ojos
Verdes como el mar, te quejas.
Verdes los tienen las náyades,
Verdes los tuvo minerva
Y verdes son las pupilas
De las huríes del profeta.
El verde es gala y hornato
Del bosque en la primavera.

Entre sus siete colores,
Brillante el iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes.
Verde el color del que espera.
Y las ondas del océano
Y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana
Rosa de escarcha cubierta,
Rosa de escarcha cubierta,
Rosa de escarcha cubierta,
En que el carmin de los pétalos
Se ve a través de las perlas,
Se ve a través de las perlas.

Y, si embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean.
Pues no lo creas.

Que parecen sus pulilas,
Húmedas, verdes, inquietas,
Tempranas hojas de almendro
Que al soplo del aire tiemblan,
Que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes
Purpúrea granada abierta,
Purpúrea granada abierta,
Purpúrea granada abierta,
Que en el estío convida
A apagar la sed con ella,
A apagar la sed con ella.

Y, si embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean.
Pues no lo creas.

Que parecen si enojadas
Tus pupulas centellean,
Las olas del mar se rompen.
En las cantábricas peñas,
En las cantábricas peñas.

En tu frente que corona
Crespo el oro en ancha trenza,
Crespo el oro en ancha trenza,
Crespo el oro en ancha trenza,
Nevada cumbre que el día
Su postrera luz refleja,
Su postrera luz refleja.

Y, si embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean.
Pues no lo creas.

Que entre las rubias pestañas
Junto a las sienes semejan
Broches de esmeralda y oro
Que un blanco armiño sujetan,
Que un blanco armiño sujetan.

Y, si embargo,
Sé que te quejas
Porque tus ojos
Crees que la afean.
Pues no lo creas.

Porque São, Menina, Teus Olhos

Porque são, menina, teus olhos
Verdes como o mar, você reclama.
Verdes como têm as náyades,
Verdes como teve Minerva
E verdes são as pupilas
Das huríes do profeta.
O verde é a gala e ornato
Da floresta na primavera.

Entre suas sete cores,
Brilhante o íris se ostenta.
As esmeraldas são verdes.
Verde a cor de quem espera.
E as ondas do oceano
E o louro dos poetas.

É tua bochecha matutina
Rosa coberta de geada,
Rosa coberta de geada,
Rosa coberta de geada,
Em que o carmim dos pétalos
Se vê através das pérolas,
Se vê através das pérolas.

E, no entanto,
Sei que você reclama
Porque teus olhos
Acha que a feiam.
Pois não acredite.

Que parecem suas pupilas,
Úmidas, verdes, inquietas,
Folhas tenras de amendoeira
Que ao sopro do vento tremem,
Que ao sopro do vento tremem.

É tua boca de rubis
Granada púrpura aberta,
Granada púrpura aberta,
Granada púrpura aberta,
Que no verão convida
A saciar a sede com ela,
A saciar a sede com ela.

E, no entanto,
Sei que você reclama
Porque teus olhos
Acha que a feiam.
Pois não acredite.

Que parecem se irritadas
Suas pupilas cintilam,
As ondas do mar se quebram.
Nas rochas cantábricas,
Nas rochas cantábricas.

Na tua testa que coroa
Crespo o ouro em larga trança,
Crespo o ouro em larga trança,
Crespo o ouro em larga trança,
Cume nevado que o dia
Sua última luz reflete,
Sua última luz reflete.

E, no entanto,
Sei que você reclama
Porque teus olhos
Acha que a feiam.
Pois não acredite.

Que entre as pestanas loiras
Junto às têmporas se assemelham
Broches de esmeralda e ouro
Que um manto branco seguram,
Que um manto branco seguram.

E, no entanto,
Sei que você reclama
Porque teus olhos
Acha que a feiam.
Pois não acredite.