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Himalaya

Netinho

Himalaia

O mundo inteiro está guardado em mim
De Sarajevo aos templos de Pequim
Não tenha medo de amar e ser feliz,
É o segredo divino do aprendiz
Quero andar nas ruas que há em mim,
Conhecer esquinas do coração,
Desabar nos próprios botequins
Nos subúrbios da iluminação

Na leveza do ser a beleza é voar
o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia,
o Himalaia inteiro

Alquimia é reter as montanhas no olhar,
o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia,
o Himalaia inteiro

O mundo inteiro está mudado em mim
Desde Soweto aos muros de Berlim
Não tenha medo mudar é ser feliz,
É a terceira visão de um aprendiz
Sou um rio das mágoas que há em mim,
Cachoeira que desaba no mar,
Oceano das vidas que vivi
E de outras que virei navegar

Na leveza do ser a beleza é voar
o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia,
o Himalaia inteiro

Alquimia é reter as montanhas no olhar,
o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia, o Himalaia,
o Himalaia inteiro

Himalaya

El mundo entero está guardado en mí
Desde Sarajevo hasta los templos de Pekín
No tengas miedo de amar y ser feliz,
Es el secreto divino del aprendiz
Quiero caminar por las calles que hay en mí,
Conocer las esquinas del corazón,
Derrumbarme en los propios bares
En los suburbios de la iluminación

En la ligereza del ser la belleza es volar
el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya,
el Himalaya entero

La alquimia es retener las montañas en la mirada,
el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya,
el Himalaya entero

El mundo entero está cambiado en mí
Desde Soweto hasta los muros de Berlín
No tengas miedo cambiar es ser feliz,
Es la tercera visión de un aprendiz
Soy un río de las penas que hay en mí,
Cascada que se desploma en el mar,
Océano de las vidas que viví
Y de otras que vendré a navegar

En la ligereza del ser la belleza es volar
el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya,
el Himalaya entero

La alquimia es retener las montañas en la mirada,
el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya, el Himalaya,
el Himalaya entero

Escrita por: Jorge Vercillo, Paulo César Feital