No Império das Estâncias
O dia empeça a chegar à pata larga
Chamando o taura para a ronda do destino
O fogo aclara o galpão na madrugada
Onde a peonada é um irmão no mesmo arrimo
Um mate gordo no ritual do campechano
Aquece o peito com a seiva da querência
Recria alma, flui o sangue da sua rama
Onde inflama a pura cria em essência
A mim me basta ser gaúcho nesta vida
Sovar nos bastos as baldas da bagualada
Com a moldura da querência em minha lida
Que mundo lindo Deus me deu para morada
A peonada e a tropilha em desatino
Peala a sina pra um reponte ou pastoreio
Neste tropel do imenso pampa riograndino
Encilho o destino pro retovo do rodeio
Um verde campo com o encanto das estrelas
Que campereia nossa história nas distâncias
Alma do mundo que enobrece em vivê-las
Pátria campeira no império das estâncias
A mim me basta ser gaúcho nesta vida
Sovar nos bastos as baldas da bagualada
Com a moldura da querência em minha lida
Que mundo lindo Deus me deu para morada
En el Imperio de las Estancias
El día comienza a llegar a paso ancho
Llamando al gaucho para la ronda del destino
El fuego ilumina el galpón en la madrugada
Donde la peonada es un hermano en el mismo apoyo
Un mate espeso en el ritual del campechano
Calienta el pecho con la savia de la tierra querida
Recrea el alma, fluye la sangre de su raza
Donde se enciende la pura creación en esencia
A mí me basta ser gaucho en esta vida
Amasar en los bastos las riendas de la indomable
Con el marco de la tierra querida en mi trabajo
Qué mundo hermoso Dios me dio por morada
La peonada y la tropilla en desenfreno
Desafían el destino para un desafío o pastoreo
En este tumulto de la inmensa pampa riograndense
Ensillo el destino para el desafío del rodeo
Un campo verde con el encanto de las estrellas
Que cabalga nuestra historia en las distancias
Alma del mundo que ennoblecen al vivirlas
Patria campera en el imperio de las estancias
A mí me basta ser gaucho en esta vida
Amasar en los bastos las riendas de la indomable
Con el marco de la tierra querida en mi trabajo
Qué mundo hermoso Dios me dio por morada
Escrita por: Álvaro Feliciani / Nilton Ferreira / João Ribeiro