Yo soy el señor Fermín
El que el pantalón compró
Mi historia voy a decir
Escuchen con atención
El año sesenta y cuatro
Se hicieron mis pantalones
Con ojales y pretinas
Faldriqueras y botones
Me los hicieron en Segovia
Conmigo los ajustaron
Y al sacarlos del comercio
Treinta reales me costaron
No vayan a creer ustedes
Que la vida que han tenido
Ha sido como otros pantalones
De estar en arca metidos
Han pasado más martirios
Que pasó San Sebastián
Han sido tres veces muertos
Y han vuelto a resucitar
Han andado entre basura
Y en barros en ocasiones
Unas veces sin ojales
Y otras veces sin botones
Los tenía sentenciados
Para un molino de papel
Me dijo una señorita
Yo se los remendaré
Con metro y medio de tela
Y los trapos que me puso
Quedaron los pantalones
Otra vez medio nuevos
Que viva el Dios del cielo
Que vivan los pantalones
Que viva, que viva, viva
Que viva vuelvo a decir
Que viva la secretaria
Y que viva el señor Fermín