Dois Dedos De Prosa
Oh de casa! com licença
Parceiro de campereadas
Trago poeira das estradas
Além da canseira imensa
Agora na sua presença
De alma tão generosa
Peço dois dedos de prosa
Antes que o tempo me vença.
Venho de tempos antigos
Onde as consciências nasciam
E os homens também viviam
Querendo ser bons consigo
E depois de andar comigo
Por este mundo de deus
Encontrei poucos dos seus
Que dão valor pra um amigo.
Assim como o changueador
Ganho a vida como tantos
Não creio em todos os santos
Nem confio em maneador.
Mania de trançador
De laço, rédea e maneia
Quem cobiça a flor alheia
A sua muda de cor.
Quem cobiça a flor alheia
A sua muda de cor.
Não vê que nasci campeiro
No cerro das arumbevas
Quebrei queixo de malevas
Arrucinei carboteiros
Agora, aqui no povoeiro
Descobri com os pequenos
Até a honra vale menos
Quando se fala em dinheiro.
Quem sabe consigas ver
Rufar de cascos, bufido
Cantar de galo, alarido
Antes da luz renascer
Os que vivem do poder
São mestres da outra ponta
Nem ao menos se dão conta
Que o importante é o saber.
Assim como o changueador
Ganho a vida como tantos
Não creio em todos os santos
Nem confio em maneador.
Mania de trançador
De laço, rédea e maneia
Quem cobiça a flor alheia
A sua muda de cor.
Quem cobiça a flor alheia
A sua muda de cor.
Dos Dedos de Charla
¡Oh de casa! con permiso
Compañero de las campereadas
Traigo polvo de los caminos
Además del inmenso cansancio
Ahora en tu presencia
De alma tan generosa
Pido dos dedos de charla
Antes de que el tiempo me venza.
Vengo de tiempos antiguos
Donde las conciencias nacían
Y los hombres también vivían
Queriendo ser buenos consigo mismos
Y después de andar conmigo
Por este mundo de Dios
Encontré pocos de los suyos
Que valoran a un amigo.
Así como el changueador
Gano la vida como tantos
No creo en todos los santos
Ni confío en maneador.
Manía de trenzador
De lazo, rienda y manejo
Quien codicia la flor ajena
La suya cambia de color.
Quien codicia la flor ajena
La suya cambia de color.
No ves que nací campesino
En el cerro de las arumbevas
Rompiendo quijadas de malezas
Enfrentando a los carboteiros
Ahora, aquí en el poblado
Descubrí con los pequeños
Que hasta el honor vale menos
Cuando se habla de dinero.
Quién sabe puedas ver
El resonar de cascos, el bufido
El canto del gallo, el alboroto
Antes de que la luz renazca
Los que viven del poder
Son maestros de la otra punta
Ni siquiera se dan cuenta
Que lo importante es el saber.
Así como el changueador
Gano la vida como tantos
No creo en todos los santos
Ni confío en maneador.
Manía de trenzador
De lazo, rienda y manejo
Quien codicia la flor ajena
La suya cambia de color.
Quien codicia la flor ajena
La suya cambia de color.
Escrita por: Arabi Rodrigues / Edison Campagna / Luis C. Lanfredi