Vls del Atardecer
Los pianos golpean con sus colas
enjambres de violines y de violas.
Es el vals de las solas
y solteras,
el vals de las muchachas casaderas,
que arrebata por rachas
su corazón raído de muchachas.
A dónde llevará esa leve brisa,
a qué jardín con luna esa sumisa
corriente
que gira de repente
desatando en sus vueltas
doradas cabelleras, ahora sueltas,
borrosas, imprecisas
en el río de música y metralla
que es un vals cuando estalla
sus trompetas.
Todavía inquietas,
vuelan las flautas hacia el cordelaje
de las arpas ancladas en la orilla
donde los violoncelos se han dormido.
Los oboes apagan el paisaje.
Las muchachas se apean en sus sillas,
se arreglan el vestido
con manos presurosas y sencillas,
y van a los lavabos, como después de un viaje
Walzer des Sonnenuntergangs
Die Klaviere schlagen mit ihren Schwänzen
Schwärme von Geigen und Bratschen.
Es ist der Walzer der Alleinstehenden
und Ledigen,
der Walzer der heiratsfähigen Mädchen,
der im Sturm
ihr ramponiertes Herz der Mädchen raubt.
Wohin wird diese sanfte Brise führen,
zu welchem Garten mit Mond, diese gehorsame
Strömung,
die plötzlich dreht
und in ihren Drehungen
goldene Locken entfesselt, jetzt lose,
verschwommen, ungenau
im Fluss aus Musik und Geschützfeuer,
das ein Walzer ist, wenn
seine Trompeten explodieren.
Noch unruhig,
fliegen die Flöten zum Schnürwerk
der Harfen, die am Ufer verankert sind,
wo die Celli eingeschlafen sind.
Die Oboen dämpfen die Landschaft.
Die Mädchen steigen von ihren Stühlen,
richten ihr Kleid
mit hastigen und einfachen Händen,
und gehen zu den Waschräumen, wie nach einer Reise.