O Pito Mau
Fui brincar para a casa da minha avozinha
Deu-me muitos beijos, comi a sopinha
Fui para o jardim, vi uma galinha
Tinha muitos pitos à sua voltinha
Mas havia um pito que era muito mau
Deu muitas bicadas nos tomates do quintal
Os tomates com um pau foram atrás do pito
Bateram-lhe tanto que o pito dava gritos
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Fui brincar para a casa da minha avozinha
Deu-me muitos beijos, comi a sopinha
Fui para o jardim, vi uma galinha
Tinha muitos pitos à sua voltinha
Mas havia um pito que era muito mau
Deu muitas bicadas nos tomates do quintal
Os tomates com um pau foram atrás do pito
Bateram-lhe tanto que o pito dava gritos
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
Bonito, bonito
São os tomates a bater no pito
El Pito Malo
Fui a jugar a la casa de mi abuelita
Me dio muchos besos, comí la sopita
Fui al jardín, vi una gallina
Tenía muchos pollitos a su alrededor
Pero había un pollito que era muy malo
Le picoteó mucho a los tomates del patio
Los tomates con un palo fueron tras del pollito
Le pegaron tanto que el pollito gritaba
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Fui a jugar a la casa de mi abuelita
Me dio muchos besos, comí la sopita
Fui al jardín, vi una gallina
Tenía muchos pollitos a su alrededor
Pero había un pollito que era muy malo
Le picoteó mucho a los tomates del patio
Los tomates con un palo fueron tras del pollito
Le pegaron tanto que el pollito gritaba
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Bonito, bonito
Son los tomates golpeando al pollito
Escrita por: Quim Barreiros