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En la armónica

Rio Reiser

Auf Der Mundharmonika

Später, später bleibt vom Wagen nicht einmal die Wagenspur.
Niemand, niemand wird dann fragen, wer in diesem Wagen fuhr.
Alle Worte, die wir sagen, rauschen dann wie Bäume nur.

Und das Lied, das uns erklungen, auf der Mundharmonika
wird dereinst vom Wind gesungen und heißt nur noch Lalala.

Alte Wege, die wir wandern, werden neue Wege sein.
Unser Denkmal ist den anderen ein Kilometerstein.
Deutschland, Frankreich, Friesland, Flandern, singend ziehen sie dort ein.

Und das Lied, das uns erklungen, auf der Mundharmonika
wird dereinst vom Wind gesungen und heißt nur noch Lalala.
Lalala.

Singt einmal ein anderer Sänger den Verliebten leis ins Ohr.
Sitzen die wohl auch nicht länger als wir saßen längst zuvor.
Doch dann kümmert's uns nicht länger, wer an wen sein Herz verlor.

Und das Lied, das uns erklungen, auf der Mundharmonika
wird dereinst vom Wind gesungen und heißt nur noch Lalala.
Lalala.

En la armónica

Más tarde, más tarde no quedará ni siquiera la huella del carro.
Nadie, nadie preguntará quién conducía este carro.
Todas las palabras que decimos solo susurrarán como árboles.

Y la canción que sonaba en la armónica
será cantada por el viento y solo se llamará Lalala.

Los antiguos caminos que recorremos serán nuevos caminos.
Nuestro monumento será solo un hito para los demás.
Alemania, Francia, Frisia, Flandes, cantan mientras avanzan allí.

Y la canción que sonaba en la armónica
será cantada por el viento y solo se llamará Lalala.
Lalala.

Que otro cantante cante suavemente al enamorado al oído una vez.
¿Acaso ellos no se quedarán sentados más tiempo de lo que nosotros nos quedamos antes?
Pero entonces ya no nos importará quién perdió su corazón.

Y la canción que sonaba en la armónica
será cantada por el viento y solo se llamará Lalala.
Lalala.

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