Estâncias de Fronteira
Guardiãs de pátria, memorial dos ancestrais
Onde trevais nascem junto ao pasto verde
Sangas correndo, açudes e mananciais
Pra o ano inteiro o gadario matar a sede
Grotas canhadas e o poncho do macegal
Para o rebanho se abrigar nas invernias
Varzedo grande pra o retoço da potrada
Mostrar o viço e o valor das sesmarias
Sombras fechadas de imponentes paraísos
Onde resojam pingos de lombo lavado
Que após a lida até parecem esculturas
Molhando a frente do galpão, templo sagrado
Pras madrugadas, mate gordo bem cevado
Canto de galo que acordou pedindo vasa
Cheiro de flores, açucena, maçanilha
E um costilhar de novilha pingando graxa nas brasas
Pra os queixos crus, os bocais dos domadores
Freios de mola pra escaramuçar bem domados
E pra os turunos ressabiados de porteira
O doze braças, mangueirão dos descampados
Pra os chuvisqueiros galopeados de minuano
Um campomar castelhano e o aba larga desabado
Pra o sol a pino dos mormaços de janeiro
Um palita avestruzeiro e o bilontra bem tapeado
Pras nazarenas, garrão forte e égua aporreada
Pras paleteadas o cepilhado de coxilha
Pra o progresso do Rio Grande estas estâncias
Mescla palácio com mangrulho farroupilha
Estancias de Frontera
Guardianas de la patria, memoria de los ancestros
Donde los potreros nacen junto al pasto verde
Arroyos corriendo, represas y manantiales
Para todo el año, el ganado sacia su sed
Barrancas y el poncho de los pantanos
Para que el rebaño se resguarde en invierno
Campo grande para el juego de los potrillos
Mostrando la vitalidad y el valor de las tierras
Sombras cerradas de imponentes paraísos
Donde descansan los caballos de lomo lavado
Que después del trabajo parecen esculturas
Mojando la entrada del galpón, templo sagrado
Para las madrugadas, mate bien cevado
Canto del gallo que despertó pidiendo paso
Olor a flores, azucena, malvavisco
Y una costilla de ternera goteando grasa en las brasas
Para los potros crudos, los bozales de los domadores
Frenos de resorte para los bien domados
Y para los novatos desconfiados de la tranquera
Las doce varas, corral de los descampados
Para los chaparrones azotados por el viento sur
Un campo mar castellano y el poncho ancho desplegado
Para el sol a pleno de los calores de enero
Un palo de avestruz y el pícaro bien vestido
Para las yeguas fuertes y cansadas
Para las jineteadas, el cepillado de la loma
Para el progreso de Río Grande estas estancias
Mezclan palacio con corral farrapo
Escrita por: Anomar Danubio Viera