Recuerdos da 28
De vez em quando, quando boto a mão nos cobre,
não existe china pobre nem garçom de cara feia,
eu sou de longe donde chove não goteia
não tenho medo de potro nem macho que compadreia.
Boleio a perna e vou direto pro retoço,
quanto mais quente alvoroço
muito mais me sinto afoito.
E o chinaredo que de muito me conhece
sabe que perigo desse meu facão na 28.
Remancheio no boteco ali nos trilhos
enquanto no bebedouro mato a sede do tordilho,
ouço o mugido e o barulho da cordeona
e a velha porca retoçando no salão,
quem nunca falta é um índio curto e grosso
de apelido de pescoço da rabona ao querendão.
Entro na sala no meio da confusão
entro meio atarantado que nem cusco em procissão
quase sempre cego assim meio com sede,
quebro o meu chapéu na testa
de beijar santo em parede.
E num relance se não vejo alguém de farda eu grito:
- Me serve um liso daquela que matou o guarda.
Guardo o trabuco empanturrado de bala meu facão,
chapéu e pala e com licença eu vou dançar,
neste fandango levo a guaica recheada
danço com a melhor china que não importo de pagar,
o meu cavalo eu deixo atado num palanque
e só não quero que ele manque
quando terminar a farra.
E a milicada sempre vem fora de hora,
mas eu saio porta a fora só quero ver quem me agarra.
Desde piazito a polícia não espero
se estoura reboldoza me tapo de quero-quero,
desde piazito a polícia eu não espero
se estoura a reboldoza me tapo de quero-quero.
Entro na sala no meio da confusão
entro meio atarantado que nem cusco em procissão
quase sempre cego assim meio com sede,
quebro o meu chapéu na testa
de beijar santo em parede.
E num relance se não vejo alguém de farda eu grito:
- Me serve um liso daquela que matou o guarda.
Recuerdos de la 28
De vez en cuando, cuando pongo la mano en la plata,
no hay china pobre ni mozo de cara fea,
yo soy de lejos donde llueve y no gotea
no le tengo miedo al potro ni al macho compadre.
Muevo la pierna y voy directo al alboroto,
cuanto más caliente el alboroto
más me siento atrevido.
Y la gente que me conoce mucho
sabe el peligro de mi cuchillo en la 28.
Remacho en el bar allí en las vías
cuando en el bebedero mato la sed del caballo,
oigo el mugido y el sonido del acordeón
y la vieja yegua retozando en el salón,
siempre está un indio corto y grueso
con apodo de cuello de la cola al grandote.
Entro en la sala en medio de la confusión
entro medio aturdido como perro en procesión
casi siempre ciego así medio con sed,
rompo mi sombrero en la frente
al besar santos en la pared.
Y de un vistazo si no veo a alguien de uniforme grito:
- Sírveme un trago de aquel que mató al guardia.
Guardo el trabuco lleno de balas mi cuchillo,
sombrero y capa y con permiso me voy a bailar,
en este baile llevo la pistola cargada
bailo con la mejor china que no me importa pagar,
dejo mi caballo atado en un palenque
y solo no quiero que cojee
cuando termine la fiesta.
Y la policía siempre llega fuera de hora,
pero salgo por la puerta solo quiero ver quién me atrapa.
Desde chiquillo a la policía no espero
si hay lío me tapo de quero-quero,
desde chiquillo a la policía no espero
si hay lío me tapo de quero-quero.
Entro en la sala en medio de la confusión
entro medio aturdido como perro en procesión
casi siempre ciego así medio con sed,
rompo mi sombrero en la frente
al besar santos en la pared.
Y de un vistazo si no veo a alguien de uniforme grito:
- Sírveme un trago de aquel que mató al guardia.