Peng - Du Bist Tot
Es war einmal einer,
So schamlos wie keiner,
Dem reichten nciht macht, Ruhm und Geld,
Die klimpernden Orden, das Schießen und Morden,
Nein, er wollte die ganze Welt:
Oben auf der Liste steh'n,
Unten alle kriechen seh'n
Du wurdest zur allerschlechtesten Zeit gebor'n,
Tick-tack und peng, Du bist tot.
Was hast du auf dieser Seite des Felds verlor'n,
Verzieh' Dich, peng, Du bist tot.
Wer hat ein ticket im letzten Wagon gebucht,
Warst du das? Peng, mausetot.
Du ahst die falschesten Farben herausgesucht.
Caio bella, wir sehen rot.
Die rasselnden Säbel, die hungrigen Schnäbel,
Zerberstender Stahl und Rotoren,
Das Mahlen der Ketten in zigtausend Städten
War füür ihn Musik in den Ohren.
Die bröckelnden Stein, die brechenden Beine,
Die glänzenden Augen und Bäuche:,
Sie suchen, zerstören, nichts sheen, nichts hören,
Des Westens makabere Bräuche:
Oben auf der Liste steh'n,
Unten alle sterben seh'n.
Es war einmal einer,
So schamlos wie keiner,
Dem reichten nicht Macht, Ruhm und Geld,
Die klimpernden Orden, das Schießen und Morden,
Da ballte die Welt die Faust und sagte...
Peng - Estás Muerto
Hubo una vez uno,
Tan desvergonzado como nadie,
A quien no le bastaba el poder, la fama y el dinero,
Las órdenes tintineantes, los disparos y asesinatos,
No, él quería conquistar el mundo entero:
Estar en la cima de la lista,
Ver a todos arrastrarse abajo.
Fuiste nacido en el peor momento,
Tick-tack y peng, estás muerto.
¿Qué haces en este lado del campo?,
Lárgate, peng, estás muerto.
¿Quién reservó un boleto en el último vagón?,
¿Fuiste tú? Peng, muerto como un ratón.
Escogiste los colores más equivocados.
Ciao bella, vemos rojo.
Los sables resonantes, los picos hambrientos,
Acero destrozado y rotores,
El crujir de las cadenas en miles de ciudades
Era música para sus oídos.
Las piedras desmoronándose, las piernas quebrándose,
Los ojos brillantes y los vientres:
Buscan, destruyen, no ven nada, no escuchan nada,
Las macabras costumbres del Oeste:
Estar en la cima de la lista,
Ver a todos morir abajo.
Hubo una vez uno,
Tan desvergonzado como nadie,
A quien no le bastaba el poder, la fama y el dinero,
Las órdenes tintineantes, los disparos y asesinatos,
Entonces el mundo apretó el puño y dijo...
Escrita por: Alexander Kaschte