395px

Condena

Six Feet Deep

Condemnation

Finger points, direction unknown.
Judgments fly, killing stones thrown.
Words like venom, spill from ignorance,
born in fear, but spoken in confidence.
Words received, defense builds quick.
Anger speaks, ignites the wick.
Fuse burns fast, tempers explode.
Walls are built, and hearts grow stone cold.
You, accuser,
you, you judge?
Look within yourself, what do you find?
condemnation belongs to God.
Judge not your brother, lest you be judged.
God holds the gavel, and only He knows us.
As you judge others, so you'll be judged.
God holds the gavel, and only He knows us.
I won't judge you, that's not what I'm out to do.
Don't you judge me, we've got to evaluate our own lives, see?
we've got to search ourselves, be honest about what we find,
come face to face with what we've kindled inside.
Ask yourself the question, "Are you ready to go bro?"
Don't look at me, you oughta know!
'Cause when you stand before the throne,
it's just you, and you're all alone
there ain't nothin' to point your finger at,
where your at, is where your at, and that's that.
No you can't shift the blame again,
God knows where you're at and where you've been.
He sent His Son to make us clean through,
but first, you gotta learn to deal with you.

Condena

Dedos señalan, dirección desconocida.
Juicios vuelan, piedras asesinas lanzadas.
Palabras como veneno, derramadas desde la ignorancia,
nacidas en el miedo, pero habladas con confianza.
Palabras recibidas, la defensa se construye rápido.
La ira habla, enciende la mecha.
La mecha arde rápido, los temperamentos explotan.
Se construyen muros, y los corazones se vuelven fríos como la piedra.
Tú, acusador,
tú, ¿tú juzgas?
Mira dentro de ti mismo, ¿qué encuentras?
la condena pertenece a Dios.
No juzgues a tu hermano, no sea que seas juzgado.
Dios sostiene el mazo, y solo Él nos conoce.
Como juzgas a otros, así serás juzgado.
Dios sostiene el mazo, y solo Él nos conoce.
No te juzgaré, eso no es lo que pretendo hacer.
¡No me juzgues a mí, tenemos que evaluar nuestras propias vidas, ¿ves?
tenemos que buscarnos a nosotros mismos, ser honestos acerca de lo que encontramos,
enfrentarnos a lo que hemos encendido dentro.
Hazte la pregunta, '¿Estás listo para ir, hermano?'
¡No me mires a mí, deberías saberlo!
Porque cuando te enfrentes al trono,
serás solo tú, y estarás completamente solo,
no hay nada a lo que señalar con el dedo,
donde estás, es donde estás, y así es.
No puedes echar la culpa de nuevo,
Dios sabe dónde estás y dónde has estado.
Él envió a Su Hijo para limpiarnos,
pero primero, debes aprender a lidiar contigo mismo.

Escrita por: Martin Gore