Cuando escuché, no vi
Cuando escuché, no vi
A los camellos plateados de Dios
A los camellos plateados de Dios
Brillando en la hierba
Dios oscureció al llegar,
¿Dónde dejará Dios a los camellos?
¡Ay, carro, descansa
Deja el jardín de manzanas
El dios puso su camello
En la piedra resbaladiza
Para que no se caiga
El arado en la tierra
En la colina encontré
El camello de Dios
Con la silla de oro en la espalda
Y las riendas de plata