García Lorca en Compostela
Llueve en Santiago
Mi dulce amor,
Camelia blanca del aire,
Brilla entenebrecida al sol.
Agua tamizada
Por ángeles de niebla,
Cae como vidrio
Sobre Compostela.
¡Ay cómo resuena
en el tambor de las piedras!
La enlutada luna
Y las huérfanas estrellas
Lloran amargamente
Sobre Compostela.
¡Ay, cómo nos duele
el sonido de su queja!
¿Quién deshoja el llanto
de las otras camelias?
¡Quién esparce lágrimas
sobre Compostela!
¡Ay, qué tierna llovizna
soñó el poeta!