Wail Of The Whortodox
Lo do ye wretch'd despair.
Lo do ye worthless cry.
No grace awaits thee,
Our days rise!
Whine like beaten dogs for stench'd messiahs.
Choke out fearful begging cloth'd in fearful prayer.
Submit your weakn'd worth to wolven priests,
For prostitut'd rot veiled as faith.
Strike feebly at the gates of tepid hope.
Leprous grasp falls short of your seeping god.
Feed upon the scraps of splinter'd cross,
That even scavenging raven shall not touch.
Wail you whorthodox of drown'd and conquer'd child.
You have been judg'd found wanting.
Crucifying nails remain to hold you up,
For you have been judg'd found wanting.
No sparing god awaits your final days.
Your stone commandments now lie in ember'd dust.
Desperate slaves of parasite lost,
Screeching at your law is broke and fell.
A blind eye in return for your lie.
A razor'd moth at the neck of your truth.
Rise oh weak to you inherit'd earth,
What remains in the ash of your eternal reward.
Clutch at your fellow failur'd kin,
In great rapture worthy of your god.
Whine like beaten dogs for stench'd messiahs.
Choke out fearful begging coth'd in fearful prayer.
Lamento del Ortodoxo de la Desgracia
¡Mira tú, desesperado miserable!
¡Mira tú, llanto sin valor!
¡Ninguna gracia te espera,
Nuestros días se levantan!
Gime como perros golpeados por mesías apestosos.
Ahoga el temor suplicante vestido de plegaria temerosa.
Somete tu valía debilitada a sacerdotes lobunos,
Por la podredumbre prostituida velada como fe.
Golpea débilmente las puertas de la esperanza tibia.
El agarre leproso no alcanza a tu dios supurante.
Alimenta de los restos de la cruz astillada,
Que ni el cuervo carroñero se atreverá a tocar.
Llora, ortodoxo de la desgracia, niño ahogado y vencido.
Has sido juzgado y encontrado falto.
Los clavos de la crucifixión siguen sosteniéndote,
Porque has sido juzgado y encontrado falto.
Ningún dios compasivo espera tus días finales.
Tus mandamientos de piedra yacen ahora en polvo incandescente.
Esclavos desesperados de un parásito perdido,
Gritando que tu ley está rota y caída.
Un ojo ciego a cambio de tu mentira.
Una polilla rasgada en el cuello de tu verdad.
Levántate, débil, para heredar la tierra que te fue legada,
Lo que queda en las cenizas de tu recompensa eterna.
Aférrate a tus compañeros fracasados,
En gran éxtasis digno de tu dios.
Gime como perros golpeados por mesías apestosos.
Ahoga el temor suplicante vestido de plegaria temerosa.