Una quietud
Erguidos con gallardía
Golpean lanzas de luz
Dentro de mis ojos
Sobre los campos
Donde creíamos
Que nuestro amor había muerto
Quietos
Quietos
Sé quieto
Rosas blancas
Sonrojadas de vida
No me ignores
Susurra las necesidades
Liberación silenciosa
Fiebre en mí
Cabezas llenas
Emergen de ti
Rompiéndose en dos
Que haya luz
Dorado por dentro
Oscura era la noche
Quietos
Quietos
Sé quieto