Les hablo de una señora
Al parecer, muy decente
Que, a determinada hora
Deja el catre de repente
Hace una lumbre en el piso
Y luego, a rezar, se sienta
Y, como si fuera hechizo
Se pone a saltar contenta
Brinca la lumbre
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete
Caramba, vuelta, termina, se inclina
Y cae sin rodillas
Luego las esconde
Detrás del molino
Pa' que su marido
No las pueda hallar
Toma su escoba
Vuela buscando un niño recién nacido
Le chupa la sangre, pues tiene hambre
Y, en un instante, busca a los enfermos agonizantes
Va al camposanto por algún muerto que ha descubierto
Come y rasguña, no es culpa suya
Que sea tan mala, que tenga mañas
Que sea tan inquieta y, en la Huasteca, le guste andar
Y, para ahuyentarla, se usan alfileres
Tijeras y enseres que, en cruz, se pondrán
Cuando un niño llora, estén preparados
Porque esta señora pronto llegará
Brinca la lumbre
Ce, ome, eyi, nahui, macuilli, chicuace, chicome
Caramba, se inclina
Y cae sin rodillas
Luego las esconde
Detrás del molino
Pa' que su marido
No las pueda hallar
Toma su escoba
Vuela buscando un niño recién nacido
Le chupa la sangre, pues tiene hambre
Y, en un instante, busca a los enfermos agonizantes
Va al camposanto por algún muerto que ha descubierto
Come y rasguña, no es culpa suya
Que sea tan mala, que tenga mañas
Que sea tan inquieta y, en la Huasteca, le guste andar
Y para ahuyentarla, se usan alfileres
Tijeras y enseres que, en cruz, se pondrán
Cuando un niño llora, estén preparados
Porque esta señora pronto llegará