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En la Noche de Navidad

Triodalma

Na Noite de Natal

Noite de paz e amor!
Repicam sinos, doces, harmoniosos, cristalinos
Cantando a excelsitude do natal!

A estrela de Belém volta, de novo
A brilhar, ante os júbilos do povo
Sob a crença imortal

De cada lar ditoso se irradia
A glória da amizade e da harmonia
Em festiva oração

Une-se o noivo à noiva bem-amada
Beija o filho a mãezinha idolatrada
O irmão abraça o irmão

Dentro da noite, há corações ao lume
E há sempre um bolo, em vagas de perfume
Sob claro dossel

Nascem canções e flores de mansinho
Em édenes fechados de carinho
De esperança e de mel

Mas, lá fora, a tristeza continua
Há quem chora sozinho, em plena rua
Ao pé da multidão

Há quem clama piedade e passa ao vento
Ralado de tortura e sofrimento
Sem a graça de um pão

Há quem contempla o céu maravilhoso
Rogando à morte a bênção do repouso
Em terrível pesar!
Ah! Como é triste a imensa caravana
Que segue, aflita, sob a treva humana
Sem consolo e sem lar

Tu, que aceitaste a luz renovadora
Do rei que se humilhou na manjedoura
Para amar e servir

Volve o olhar compassivo à senda escura
Vem amparar os filhos da amargura
Que não podem sorrir

Desce do pedestal que te levanta
E estende a mão miraculosa e santa
Ao desalento atroz

Para unir-nos no amor, fraternalmente
Desceu Jesus do céu resplandecente
E imolou-se por nós

Vem medicar quem geme na calçada!
Oferece à criança abandonada
Um velho cobertor

Traze a quem sofre a lúcida fatia
Do teu prato de sonho e de alegria
Temperado de amor

Visita as chagas negras da mansarda
Onde a miséria súplice te aguarda
Em nome de Jesus
Há muita crença enferma, quase morta
Que só pede um sorriso brando à porta
Para tornar à luz

Natal! Prossegue o mestre, de viagem
Em vão buscando um quarto de estalagem
Um ninho pobre, em vão!

E encontra sempre a cruz, ao fim da estrada
Por não achar socorro, nem pousada
Em nosso coração

En la Noche de Navidad

Noche de paz y amor!
Repican campanas, dulces, armoniosas, cristalinas
Cantando la excelencia de la navidad!

La estrella de Belén vuelve, de nuevo
A brillar, ante los júbilos del pueblo
Bajo la creencia inmortal

De cada hogar dichoso se irradia
La gloria de la amistad y la armonía
En festiva oración

Se une el novio a la novia bien amada
Besa el hijo a la mamita idolatrada
El hermano abraza al hermano

Dentro de la noche, hay corazones encendidos
Y siempre hay un pastel, en olas de perfume
Bajo claro dosel

Nacen canciones y flores suavemente
En edenes cerrados de cariño
De esperanza y de miel

Pero, afuera, la tristeza continúa
Hay quien llora solo, en plena calle
Al lado de la multitud

Hay quien clama piedad y pasa al viento
Desgarrado de tortura y sufrimiento
Sin la gracia de un pan

Hay quien contempla el cielo maravilloso
Rogando a la muerte la bendición del reposo
En terrible pesar!
¡Ah! ¡Qué triste es la inmensa caravana
Que sigue, afligida, bajo la oscuridad humana
Sin consuelo y sin hogar

Tú, que aceptaste la luz renovadora
Del rey que se humilló en el pesebre
Para amar y servir

Vuelve la mirada compasiva al sendero oscuro
Ven a amparar a los hijos de la amargura
Que no pueden sonreír

Desciende del pedestal que te levanta
Y extiende la mano milagrosa y santa
Al desaliento atroz

Para unirnos en el amor, fraternalmente
Descendió Jesús del cielo resplandeciente
Y se inmoló por nosotros

Ven a sanar a quien gime en la acera!
Ofrece al niño abandonado
Una vieja manta

Trae a quien sufre la lúcida porción
De tu plato de sueño y alegría
Aderezado de amor

Visita las heridas negras del desván
Donde la miseria suplicante te espera
En nombre de Jesús
Hay mucha fe enferma, casi muerta
Que solo pide una sonrisa suave en la puerta
Para volver a la luz

Navidad! Sigue el maestro, de viaje
En vano buscando un cuarto de posada
Un nido pobre, en vano!

Y siempre encuentra la cruz, al final del camino
Por no encontrar socorro, ni posada
En nuestro corazón

Escrita por: Cármen Cinira