395px

Tocando jazz

Vennaskond

(Maengib Dzaess)

Mängib dzäss nukrat põhjamaa tangot
väiksel poodiumil laudade ees.
Veidi tuikudes poisi käevangus
minust möödud sa fuajees.

Sinu kleidil on väsinud luiged,
oled ise kui väsinud luik.
Mitmed pilgud sind saadavad muigel,
pahvak naeru on trompetihuik.

Üle õla mulle silma veel teed sa,
ülemeelik sa pole vaid teest â€"
juues konjakit, õhtu said veeta,
lähed ööd veetma konjaki eest.

Su sõbrannasid kadedus vaevab,
sest sul ikka ja alati veab.
Neid sa homme taas lohutad naerdes:
eilse kallima nime ei tea!

Kord ma tantsisin sinuga tvisti,
nagu tantsind on paljudki siin.
Sinus mõistmatuks jäi mulle miski,
mida sinult ei küsinud siis:

kui sind keegi kord tantsima palub
ja sa tunned, et võpatab hing
nii, et magus ja igatsev valu
päeval-ööl saadab piinavalt sind;

ning see igatsus püsib ja püsib,
sa ei märkagi ühtegi teist, â€"
mida vastad sa talle, kui küsib:
"Kuidas elanud oled, mu neid?"

Ma ei moraaliapostel,
pole armunud poisina turd…
Siiski jutt sinust minuni kostev
nagu sõbrale kuulda on kurb.

Paljud mehed sind hüüavad: "Kompvek!"
Mina visalt sus inimest näen.
Ma ei taha, et valjult kui trompet
saatma elus sind irvitus jääks.

Tocando jazz

Tocando jazz en la fría tierra del norte
en un pequeño escenario frente a mesas.
Un poco tambaleante con la mano de un chico
pasas por mi lado en el vestíbulo.

En tu vestido hay cisnes cansados,
tú misma eres como un cisne cansado.
Varios ojos te siguen con una sonrisa,
una ráfaga de risa es como un grito de trompeta.

Por encima del hombro aún me miras,
no estás ebria, solo un poco alegre por el camino,
tomando coñac, pasaste la noche,
te vas a pasar la noche por el coñac.

Tus amigas están celosas,
porque siempre tienes suerte.
Mañana las consolarás riendo:
¡no recuerdas el nombre de tu cita de ayer!

Una vez bailé contigo twist,
como muchos han bailado aquí.
Algo en ti me resultó incomprensible,
algo que no te pregunté entonces:

cuando alguien te pida bailar
y sientas que tu alma se estremece
de manera que un dulce y anhelante dolor
te acompañe dolorosamente día y noche;

y ese anhelo persiste y persiste,
no notas a nadie más,
¿qué le responderás si pregunta:
'¿Cómo has vivido, mi niña?'

No soy un apóstol moralista,
no estoy enamorado como un niño tonto...
Aun así, escuchar hablar de ti
como amigo es triste para mí.

Muchos hombres te llaman 'caramelo',
pero yo te veo como un ser humano.
No quiero que, como una trompeta a todo volumen,
tu vida termine en burlas.