395px

Lamentaciones

Vicente Celestino

Nênias

Murcharam no jardim os crisântemos,
As magnólias se despetalaram,
As rosas de perfume tão amenos
Sentindo tua ausência desmaiaram.
O vento agora passa soluçando,
As flores que morreram carregando,
O próprio vento entende a minha solidão
E a viuvez do meu dorido coração.

Aquele sabiá que na alvorada
Vinha te dar a matutina saudação,
Ao ver nossa choupana abandonada
Morreu, agonizando na garganta uma canção.
As próprias andorinhas irrequietas,
Agora têm por nosso lar grande pavor,
Fugiram as policromas borboletas
Pois não existe no jardim nem uma flor.

E qual um irerê descasalado
Contemplo o nosso ninho abandonado,
Na cristalização da minha mágoa
Meus olhos esmaecem rasos d'água.
E agora que o teu lar é um campo santo
Não ouves a agonia do meu pranto,
Ó nênias amorosas, nênias imortais!
Que compreende-las tu não podes nunca mais.

Lamentaciones

En el jardín marchitaron los crisantemos,
Las magnolias perdieron sus pétalos,
Las rosas de fragancia tan suave
Al sentir tu ausencia desfallecieron.
Ahora el viento pasa sollozando,
Llevando consigo las flores que murieron,
El viento mismo entiende mi soledad
Y la viudez de mi dolorido corazón.

Ese zorzal que en la madrugada
Venía a darte la salutación matutina,
Al ver nuestra choza abandonada
Murió, agonizando con una canción en la garganta.
Las propias golondrinas inquietas,
Ahora sienten gran temor por nuestro hogar,
Huyeron las mariposas policromas
Pues en el jardín ya no hay ni una flor.

Y como un ireré desparejado
Contemplo nuestro nido abandonado,
En la cristalización de mi pena
Mis ojos se humedecen con lágrimas.
Y ahora que tu hogar es un campo santo
No escuchas la agonía de mi llanto,
Oh lamentaciones amorosas, lamentaciones inmortales!
Que nunca podrás comprenderlas de nuevo.

Escrita por: