Oração
Numa alcova quase escura
Sem conforto, sem ventura
Vive alguém sempre a chorar
Esse alguém, que, logo encanta
Deve ser alguma santa
Que não teve o seu altar
Numa alcova quase escura
Sem conforto, sem ventura
Vive alguém sempre a chorar
Esse alguém que logo encanta
Deve ser alguma santa
Que não teve o seu altar
Quanto padece, quanto se agita
Vem numa prece, ora e palpita
E a noite infinda, mata a ilusão
Que resta ainda num coração
Mas, ouvindo a voz dos sinos
Brilham seus olhos divinos
Num terníssimo clarão
E dos lábios macerados
Vão caindo entrecortados
Pedacinhos de oração
Mas ouvindo a voz dos sinos
Brilham os seus olhos divinos
Num terníssimo clarão
E dos lábios macerados
Vão caindo entrecortados
Pedacinhos de oração
Quanto padece, quanto se agita
Quem numa prece, ora e palpita
E a noite infinda, mata a ilusão
Que resta ainda num coração
Oración
En una alcoba casi oscura
Sin consuelo, sin fortuna
Vive alguien siempre llorando
Esa persona, que pronto encanta
Debe ser alguna santa
Que no tuvo su altar
En una alcoba casi oscura
Sin consuelo, sin fortuna
Vive alguien siempre llorando
Esa persona que pronto encanta
Debe ser alguna santa
Que no tuvo su altar
Cuánto sufre, cuánto se agita
Viene en una plegaria, ora y palpita
Y la noche interminable, mata la ilusión
Que aún queda en un corazón
Pero, al escuchar la voz de las campanas
Brillan sus ojos divinos
En un clarísimo resplandor
Y de los labios maltratados
Van cayendo entrecortados
Pedacitos de oración
Pero al escuchar la voz de las campanas
Brillan sus ojos divinos
En un clarísimo resplandor
Y de los labios maltratados
Van cayendo entrecortados
Pedacitos de oración
Cuánto sufre, cuánto se agita
Quien en una plegaria, ora y palpita
Y la noche interminable, mata la ilusión
Que aún queda en un corazón