From Whence The Flesh We Conquer
Look from the bliss faith once created, in an enigma of ominous inessece,
that which nest in thy soul, lest it burn with the first eclipse,
iniquitous vernal equinox; the xul knows many passages.
His sear of scorched life will not turn away, but vanquish deities once divine; even in autumnal slumber the choirs cease to sing of praise to a godless world.
Let he who hold no power be gone.
In rage of equinoctial storms --
tragedy unbeknowst to the weakest emotion --
abandon from thy self to serve an unseen being
for what have you come?
Queen of the weeping heavens, a detestable allure smolders beyond the fading meridian.
Moon rise on the boiling sea,
at one with the bleeding spirit before me.
Desde donde conquistamos la carne
Mira desde la dicha que una vez creó la fe, en un enigma de ominosa esencia,
aquello que anida en tu alma, no sea que arda con el primer eclipse,
inicuo equinoccio vernal; el xul conoce muchos pasajes.
Su marca de vida chamuscada no se apartará, sino que vencerá a deidades una vez divinas; incluso en el letargo otoñal los coros dejan de cantar alabanzas a un mundo sin dios.
Que aquel que no tenga poder se vaya.
En la furia de las tormentas ecuatoriales --
tragedia desconocida para la emoción más débil --
abandona de ti mismo para servir a un ser invisible
¿Para qué has venido?
Reina de los cielos llorosos, un atractivo detestable arde más allá del meridiano que se desvanece.
La luna se alza sobre el mar hirviente,
uno con el espíritu sangrante ante mí.
Escrita por: Adam Bonacci / John Paradiso