O Princípio Vivo de Santidade
Saiba que em nós, por natureza
o princípio do pecado, ou a carne,
é predominante e opera
sujeitando a alma ao seu governo.
Mas nos que são nascidos do Espírito
há uma luz que atua na mente,
e um julgamento na consciência
que lhes ajudam a se oporem
continuamente ao pecado,
tanto antes quanto depois
deste ser praticado.
Assim esse princípio vivo de santidade
passa a ser predominante
nos que têm se santificado,
e exercerá o governo de suas almas
ainda que haja este princípio de pecado
atuando em suas naturezas terrenas.
Então a luta da carne contra o Espírito
e do Espírito contra a carne
somente poderá ser vista
onde haja o princípio ativo de santidade, porque sem ele não haverá nenhum combate entre o Espírito e a carne.
É por fé no Senhor, no Seu sangue,
e por um andar no Espírito,
consoante a Palavra da verdade
que se vence a carne
para se viver em santidade.
Por isso a Bíblia afirma:
“Digo, porém: Andai em Espírito,
e não cumprireis
a concupiscência da carne.”
(Gl 5.16).
O Espírito sempre trabalha
com a espada da verdade,
a qual é a Palavra de Deus.
Devemos lembrar que uma das evidência
do trabalho do Espírito em nossos corações
é o quebrantamento em humilhação
diante de Deus,
pelos nossos próprios pecados.
E o desejo pela prática da Palavra
que é inspirado pelo Espírito
sempre nos conduzirá a buscar
o que não é propriamente
do nosso interesse, mas do de muitos,
e não para a nossa glória,
senão para a exclusiva glória de Deus.
Não praticaremos os mandamentos
com o fim de sermos vistos pelos homens,
tal como faziam os fariseus,
mas seremos impulsionados a isto
por amar ao Senhor
e pelo desejo de honrá-lo.
E isto será traduzido em empenhos
pela salvação dos perdidos,
em prova de que esta santificação
não é de natureza contemplativa,
mas efetivamente de serviço ao próximo,
El Principio Vivo de Santidad
Saiba que en nosotros, por naturaleza
el principio del pecado, o la carne,
es predominante y opera
sometiendo el alma a su gobierno.
Pero en aquellos que son nacidos del Espíritu
hay una luz que actúa en la mente,
y un juicio en la conciencia
que les ayuda a oponerse
continuamente al pecado,
tanto antes como después
de ser practicado.
Así este principio vivo de santidad
se vuelve predominante
en aquellos que se han santificado,
y ejercerá el gobierno de sus almas
aunque exista este principio de pecado
actuando en sus naturalezas terrenales.
Entonces la lucha de la carne contra el Espíritu
y del Espíritu contra la carne
solo podrá ser vista
donde haya el principio activo de santidad, porque sin él no habrá ningún combate entre el Espíritu y la carne.
Es por fe en el Señor, en Su sangre,
y por andar en el Espíritu,
conforme a la Palabra de la verdad
que se vence a la carne
para vivir en santidad.
Por eso la Biblia afirma:
“Digo, sin embargo: Andad en el Espíritu,
y no cumpliréis
la concupiscencia de la carne.”
(Gálatas 5.16).
El Espíritu siempre trabaja
con la espada de la verdad,
que es la Palabra de Dios.
Debemos recordar que una de las evidencias
del trabajo del Espíritu en nuestros corazones
es el quebrantamiento en humillación
ante Dios,
por nuestros propios pecados.
Y el deseo por la práctica de la Palabra
que es inspirado por el Espíritu
siempre nos llevará a buscar
lo que no es propiamente
de nuestro interés, sino de muchos,
y no para nuestra gloria,
sino para la exclusiva gloria de Dios.
No practicaremos los mandamientos
con el fin de ser vistos por los hombres,
tal como hacían los fariseos,
sino que seremos impulsados a esto
por amar al Señor
y por el deseo de honrarlo.
Y esto se traducirá en esfuerzos
por la salvación de los perdidos,
en prueba de que esta santificación
no es de naturaleza contemplativa,
sino efectivamente de servicio al prójimo.
Escrita por: Silvio Dutra