A Cidade Acorda
Com a cara de cana caiana chupada.
Com uma itaipú dentro d?alma entalada.
Com a sombra do assombro, na sombra dos cílios.
A tristeza é a minha marca de colírio.
Minha língua é a palma da mão de um mendigo.
Minha alegria é como um dia de domingo.
Sempre tem uma segunda de cara cansada.
Com um quê de dar certo, ou um quê de dar nada.
Poeta declama: caminho pela sombra das ruínas.
Outdoors arrancados pela prefeitura.
Ferrugem roendo os ossos das pontes.
Escarro secando ao sol.
Cheiro ácido de urina.
Gota de suor surgindo á luz.
Rebocos feridos, nas faixadas sem sangue.
Sacolas barulhentas penduradas.
Cada um traz em si
Nos olhos, nariz, pele...
Cabeça, coração, passos, relógio.
É apenas o que funciona.
O semáforo abrindo passagem
Feito cardumes, manadas, multidão.
- olhe, que céu!
Desculpe-me por ter lhe subtraído centavos.
Há passeios nas águas do capibaribe?
- é só para quem tem tempo.
Não toco mais no assunto.
Sua sobrancelha formou uma interrogação?
- é apenas um mendigo.
Na sacola leva o lixo do apartamento de número...
Sei lá!
Deve ser do edifício com boa vista.
Melhor ficar em silêncio, as luzes não fazem ruídos.
Simplesmente acendem na escuridão,
Feito as lâmpadas de mercúrio sobre a rua da aurora.
Tem que ser poeta para desperdiçar tanto tempo.
Fica com tuas bobagens aí, que eu vou assistir minha novela.
La Ciudad Despierta
Con la cara de resaca chupada.
Con una itaipú atascada en el alma.
Con la sombra del asombro, en la sombra de las pestañas.
La tristeza es mi marca de colirio.
Mi lengua es la palma de la mano de un mendigo.
Mi alegría es como un día de domingo.
Siempre hay un lunes con cara cansada.
Con algo de salir bien, o algo de no salir en absoluto.
El poeta recita: camino por la sombra de las ruinas.
Vallas publicitarias arrancadas por la municipalidad.
La herrumbre royendo los huesos de los puentes.
Escupitajos secándose al sol.
Olor ácido a orina.
Gotas de sudor surgiendo a la luz.
Revoques heridos en las fachadas sin sangre.
Bolsas ruidosas colgadas.
Cada uno lleva consigo
En los ojos, nariz, piel...
Cabeza, corazón, pasos, reloj.
Es solo lo que funciona.
El semáforo abriendo paso
Como cardúmenes, manadas, multitud.
- ¡mira, qué cielo!
Disculpa por haberte quitado centavos.
¿Hay paseos en las aguas del capibaribe?
- Solo para quienes tienen tiempo.
No toco más el tema.
¿Tu ceja formó una interrogación?
- Solo es un mendigo.
En la bolsa lleva la basura del apartamento número...
¡Qué sé yo!
Debe ser del edificio con buena vista.
Mejor quedarse en silencio, las luces no hacen ruido.
Simplemente se encienden en la oscuridad,
Como las lámparas de mercurio sobre la calle de la aurora.
Hay que ser poeta para desperdiciar tanto tiempo.
Quédate con tus tonterías ahí, que yo voy a ver mi novela.
Escrita por: Abimael Gomes