O Ladrão Fabricado
Eu tinha um carrinho de cachorro quente.
Vendia aguardante e carninha na brasa.
É o que botava a feira prá dentro de casa.
Era a única fonte de renda da gente.
Final de semana, enchia contente
De espetinho, de carne, farofa e cana,
De refrigerante de coisa bacana.
Saí arrastando até a cidade,
Ia assobiando de felicidade,
Com fé em jesus que ia dar uma grana.
Chegava no centro, na curva da esquina,
Parava a carroça no pé da calçada.
E uma nuvem com cheiro de carne assada.
Chamava os indos e vindos das ventas.
Gritava: espetinho é um e cinquenta.
Freguesa, se achegue que tem muito mais.
Tem soda, tem coca e, é só dois reais.
Tem água com gás e tem aguardente.
É um pitbull, meu cachorro quente.
Mata sua fome e te satisfaz.
Mas, veja doutor o que aconteceu:
Estava entretido com a clientela
Olha a carrocinha! gritou uma delas.
E, quando olhei pegaram o que é meu.
Gritei suplicando pelo amor de deus.
Ainda assim mesmo não tiveram pena.
Pegaram a carroça sem dó.
Jogaram em cima da carroceria.
Dali para frente o que eu faria.
Por necessidade veja no que deu.
Sou pai de família; tenho oito filhos.
Que faço agora prá dar de comer?
O mais velho tem oito o mais novo é bebê.
E a mulher espera o de número nove.
Bateu desespero peguei o revolver.
Fui pego em flagrante, cumpra seu dever.
Que minha história sirva prá poder,
Mudar ou servir de reflexão,
Pra os homens que fazem a constituição,
Levarem em conta o povo no poder.
Já vendi relógio, antena de tv,
Sombrinha no inverno, raibam no verão.
Prá sociedade, hoje sou ladrão.
Levo esse sobrenome enquanto viver.
El Ladrón Fabricado
Tenía un carrito de perros calientes.
Vendía aguardiente y carne a la parrilla.
Era lo que traía el mercado a casa.
Era la única fuente de ingresos de la familia.
Los fines de semana, me llenaba de alegría
Con brochetas, carne, farofa y caña,
Con refrescos de cosas buenas.
Iba arrastrando hasta la ciudad,
Silbando de felicidad,
Con fe en Jesús que me daría dinero.
Llegaba al centro, en la esquina,
Estacionaba el carrito al borde de la acera.
Y una nube con olor a carne asada.
Llamaba a los que iban y venían de las tiendas.
Gritaba: 'brocheta a uno cincuenta'.
Cliente, acércate que hay mucho más.
Hay soda, hay coca y solo dos reales.
Hay agua con gas y aguardiente.
Es un pitbull, mi perro caliente.
Satisface tu hambre y te deja contento.
Pero, vea doctor lo que pasó:
Estaba entretenido con la clientela
¡Mira el carrito! gritó una de ellas.
Y, cuando miré, se llevaron lo mío.
Grité suplicando por el amor de Dios.
Aun así, no tuvieron piedad.
Se llevaron el carrito sin compasión.
Lo arrojaron encima de la carrocería.
Desde ese momento, ¿qué haría?
Por necesidad, vea en qué terminó.
Soy padre de familia; tengo ocho hijos.
¿Qué hago ahora para darles de comer?
El mayor tiene ocho, el más joven es un bebé.
Y mi mujer espera al número nueve.
Me invadió el desespero, tomé el revólver.
Me atraparon en flagrancia, cumplan su deber.
Que mi historia sirva para poder,
Cambiar o servir de reflexión,
Para los hombres que hacen la constitución,
Tomar en cuenta al pueblo en el poder.
Ya vendí relojes, antenas de tv,
Paraguas en invierno, raibam en verano.
Para la sociedad, hoy soy ladrón.
Llevaré este apellido mientras viva.
Escrita por: Abimael Gomes