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El primer predicador

Aeternitas

Der erste Prediger

O vos viventes huius mundi sapientes,
Cordibus apponite duo verba Christi: Venite!
Nec non et: Ite! Per primum ianua vitae
Justis erit nota, sed per aliud quoque porta
Inferi monstratur: sic res diversificatur.
Gaudia vel pene sine fine sunt ibi plene.
Hinc voce sana vos hortor spernere vana.
Tempus namque brevi vivendi, postea vae vae
Mors geminata parit, sua nulli vis quoque parcit.
Fistula tartarea vos iungit in una chorea,
Qua licet inviti saliunt ut stulti periti.
Haec ut pictura docet exemplique figura.

O diser welt weisheit kind,
Alle die noch im leben sind,
Setzt in euer herz zwei wort,
Die von Cristo sind gehort.
Das ein: Get her! das ander: Get hin!
Durch das erst die frumen hand gewin.
Mit des himels port, die in geöffnt ist.
Das ander die bösen weist
Ab zu der hellischen porten.
Also wirt in den worten
Gegeben ein sollich unterscheide
Das einhalb ist ganz freud bereit,
Anderhalb die pein ach genzlich
Oberal on ende ewiglich.
Darumb ich euch getreulich rat,
Ir tut euch ab üppiger tat,
Wan die zeit ist kurz an disem leben,
Darnach wird ach und we gegeben
Durch den zwifachen tod,
Der über niemand erbermd hat.
Mit seiner hellischen pfeifen schreien
Bringt er euch all an einen reien,
Daran die weisen als die narren
Gezwungen in den sprüngen faren,
Als des gemeldes figuren
Sind sie ein ebenbild zu truren.

El primer predicador

O vosotros, sabios vivientes de este mundo,
En vuestros corazones colocad las dos palabras de Cristo: ¡Venid!
Y también: ¡Id! A través de la primera puerta de la vida
Será conocido para los justos, pero también a través de otra puerta
Se muestra el Infierno: así se diversifica la realidad.
Alegrías o penas sin fin están plenamente allí.
Por lo tanto, con voz sana os exhorto a desechar lo vano.
Pues el tiempo de vivir es breve, luego ¡ay, ay!
La muerte gemela engendra, su fuerza no perdona a nadie.
La flauta del Tártaro os une en una danza,
Donde, aunque a regañadientes, saltan como tontos expertos.
Esto, como una pintura enseña y una figura de ejemplo.

Oh hijos de la sabiduría de este mundo,
Todos los que aún están vivos,
Poned en vuestro corazón dos palabras
Que son de Cristo escuchadas.
Una: ¡Venid aquí! La otra: ¡Id allá!
A través de la primera se gana la mano de los justos.
Con la puerta del cielo, que está abierta,
La otra rechaza a los malvados
Hacia las puertas infernales.
Así se da en las palabras
Una distinción tal
Que la mitad está llena de alegría,
La otra mitad de dolor sin fin
Por todas partes eternamente.
Por eso os aconsejo sinceramente
Que os alejéis de las acciones lujuriosas,
Pues el tiempo es corto en esta vida,
Después vendrá el dolor y el ay.
A través de la doble muerte,
Que no tiene piedad por nadie,
Con su flauta infernal gritando,
Os lleva a todos a una fila,
Donde los sabios, como los necios,
Son obligados a saltar en los giros,
Como las figuras mencionadas
Son un reflejo para lamentar.

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