Rùže Z Východu
Nad øíší živých vánek jen duje,
zvìdové hlásí až podivný klid,
každému jasno, co bude se dít,
nepøítel temný opustil sluje.
Zapadlo Slunce v krvavé lázni,
zaèíná porada nejvyšších kast,
nikdo z nich netuší chystanou past,
na zteè se øítí nejvìtší blázni.
Rachotí štíty a zvoní meèe,
nejeden váleèník zahynul v kleèe,
upírá k nebi zraky kdo mùže,
z Východu kdy zas vykvete rùže.
A zemì rudne krví stateènou,
ženy i dìti pláèou a køièí,
Legie Zhouby svìt živých nièí,
slabá je víra ve spásu koneènou.
Ovšem noc krutá znenáhla konèí,
pøichází záchrana, sluneèný den,
a èerná armáda mizí jak sen,
když zhasl plamen poslední z louèí.
Upadly štíty a ztichly meèe,
z vìtšiny mužù krev proudem teèe,
upírá k nebi zraky kdo mùže,
z Východu záøí zlatavá rùže.
Zakleto v trny pøekrásné rùže
vrcholí zbrojení na další støet,
ze zlata møížoví teï chrání svìt,
jenomže Slunce sotva noc zmùže.
Slábnoucím svitem pøípravy štvány
ze hradeb sevøení nechce se ven,
bezpeèí trvá jen než mine den,
a v noci možná povolí brány…
Rachotí štíty a zvoní meèe...
Rosas del Este
Sobre la cabeza de los vivos sopla el viento,
los pájaros informan de una extraña calma,
a todos les queda claro lo que va a suceder,
el enemigo oscuro ha abandonado su guarida.
El sol se pone en un baño de sangre,
comienza la reunión de las castas más altas,
nadie de ellos sospecha la trampa preparada,
los mayores locos se precipitan hacia la ira.
Resuenan los escudos y suenan las espadas,
muchos guerreros han caído de rodillas,
miran al cielo aquellos que pueden,
desde el Este cuando florezcan las rosas de nuevo.
Y la tierra se tiñe de valiente sangre,
las mujeres y los niños lloran y gritan,
la Legión Zhouby no respeta la vida de los vivos,
débil es la fe en la salvación final.
Pero la cruel noche termina de repente,
llega la salvación, el día soleado,
y el ejército negro desaparece como un sueño,
cuando se apaga la última llama de las praderas.
Caen los escudos y se callan las espadas,
la sangre fluye de la mayoría de los hombres,
miran al cielo aquellos que pueden,
desde el Este brilla una rosa dorada.
Atrapadas en las espinas las hermosas rosas,
el armamento culmina en otro golpe,
el oro de las mallas ahora protege al mundo,
pero apenas el sol vence a la noche.
Con la luz debilitándose, los preparativos se detienen,
desde las murallas el viento no quiere salir,
la seguridad dura solo hasta que termine el día,
y tal vez en la noche se abran las puertas...
Resuenan los escudos y suenan las espadas...