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Yo y la música

Amedeo Minghi

Io e la musica

La Musica non finirà mai,
perchè sarà con me
fino alla sua fine.
Quando racconterò,
che la Musica mi prendeva di notte .
Dopo i miei tradimenti,
dopo le mie bugie,
dopo che gli avevo regalato
tutto l'oro che mi aveva donato.
Lentamente,
ma disperatamente.
Lentamente,
ma tanto dolcemente.
Fuggivo per tradire ancora
nel vicolo stupido del mio tempo di un'ora.
La musica sarà con me
fino alla sua fine.
Poi ti guidavo con l'attenzione
di chi carezza un corpo sconosciuto
per ore ore ore
per ore ore ore...
Lentamente
ma disperatamente
Lentamente,
ma tanto dolcemente.
La musica,
da lampo
diventa gazzella !
E io ti bloccavo il collo
con un morso,
come un giovane leone
lentamente
ma disperatamente.
Lentamente
ma tanto dolcemente.
E lentamente
ti battevo i fianchi Africani
e bevevo alla tua bocca Greca
un vino di miele
ricordi lontani
fino a farti urlare nella dolcezza
del Tuo cuore d'eco,
la musica a volte
andava via, via, via..
E t'ascolterò lontano
dicendo che t'ho conosciuta
sorridendo tranquillo
all'Amore,
alla mia musica,
alle mie dita.
Lentamente,
ma disperatamente.
Lentamente
ma tanto dolcemente.
La musica da lampo,
diventa gazzella !
E io ti bloccavo il collo,
con un morso
come un giovane leone.
Lentamente,
ma disperatamente.
Lentamente,
ma tanto dolcemente.
Lentamente
disperatamente,
lentamente,
tanto dolcemente.

Yo y la música

La música nunca terminará,
porque estará conmigo
hasta su final.
Cuando cuente,
que la música me atrapaba por la noche.
Después de mis traiciones,
después de mis mentiras,
después de haberle regalado
todo el oro que me había dado.
Lentamente,
pero desesperadamente.
Lentamente,
pero tan dulcemente.
Escapaba para traicionar de nuevo
en el estúpido callejón de mi hora.
La música estará conmigo
hasta su final.
Luego te guiaba con atención
de quien acaricia un cuerpo desconocido
por horas horas horas
por horas horas horas...
Lentamente
pero desesperadamente
Lentamente,
pero tan dulcemente.
La música,
de relámpago
¡se convierte en gacela!
Y yo te agarraba el cuello
con un mordisco,
como un joven león
lentamente
pero desesperadamente.
Lentamente
pero tan dulcemente.
Y lentamente
te golpeaba las caderas africanas
y bebía de tu boca griega
un vino de miel
recuerdos lejanos
hasta hacerte gritar en la dulzura
de tu corazón de eco,
la música a veces
se iba, iba, iba...
Y te escucharé lejos
diciendo que te conocí
sonriendo tranquilo
al Amor,
a mi música,
a mis dedos.
Lentamente,
pero desesperadamente.
Lentamente
pero tan dulcemente.
La música de relámpago,
se convierte en gacela!
Y yo te agarraba el cuello,
con un mordisco
como un joven león.
Lentamente,
pero desesperadamente.
Lentamente,
pero tan dulcemente.
Lentamente
desesperadamente,
lentamente,
tan dulcemente.

Escrita por: Amedeo Minghi