Lá D'Onde Eu Venho
Eu venho d´aonde o vento assovia na crina dos potros
Que correm libertos nas imensidões dos banhadais
E os domadores são homens que fazem tropilhas pra os outros
Que aos gritos de forma, empeçam a lida palmeando buçais
Eu venho d´aonde o cantar das esporas ainda ressona
No embalo do trote, que leva o campeiro pra o seu compromisso
E o rangido do basto é um sentimento apertando a carona
Sabendo que a vida, do peão de estância, se alimenta disso
De lá de onde eu venho, eu trago a certeza que a gente é capaz
De parar o tempo por algum instante e ver de olhos fechados
Podendo sentir que o campo é um regalo que tão bem nos faz
Escutando ao longe, múrmuros de sangas e berro de gado
Eu venho d´aonde o aperto da cincha garante o sustento
De quem alça a perna, firmando nos loros a obrigação
De escorar o tranco, qual um laço forte que em cada tento
Forceja parelho, unindo suas forças pra aguentá o tirão
Eu venho d´aonde os calos das mãos e as rugas do rosto
São marca e sinal, daqueles que enfrentam mormaços e geadas
Com pilchas e garras judiadas da lida que é feita com gosto
Quando assim lhe toca, recorrer o fundo de uma invernada
Eu venho d´aonde o mensual é um soldado disposto ao combate
Servidor da pátria, que mete o cavalo junto do fiador
E encerra o dia com o pingo lavado e roda de mate
Recontando os feitos de um rodeio grande n´algum parador
De lá de onde eu venho, eu trago o aroma dos galpões de encilha
Estalar das brasas, cambona chiando e o fogo graúdo
Onde o mundo grande se pára pequeno num rádio de pilha
Pra amansar a vida, quando alguém de longe nos manda um saludo
De Dónde Vengo
Yo vengo de donde el viento silba en las crines de los potros
Que corren libres en las inmensidades de los bañados
Y los domadores son hombres que arrean tropillas para los demás
Que a gritos, empiezan la faena palmeando arbustos
Yo vengo de donde el sonido de las espuelas aún resuena
En el ritmo del trote, que lleva al gaucho a su compromiso
Y el crujido de la montura es un sentimiento apretando el corazón
Sabiendo que la vida del peón de estancia se alimenta de esto
De donde vengo, traigo la certeza de que uno es capaz
De detener el tiempo por un instante y ver con los ojos cerrados
Sintiendo que el campo es un regalo que nos hace tan bien
Escuchando a lo lejos, murmullos de arroyos y mugidos de ganado
Yo vengo de donde el ajuste del cinchón garantiza el sustento
De quien levanta la pierna, asegurando en los estribos la obligación
De aguantar el esfuerzo, como un lazo fuerte que en cada intento
Lucha parejo, uniendo sus fuerzas para resistir el tirón
Yo vengo de donde los callos en las manos y las arrugas en el rostro
Son marcas de aquellos que enfrentan el calor y las heladas
Con prendas y manos castigadas por la labor que se hace con gusto
Cuando así le toca, recorrer el fondo de un invierno
Yo vengo de donde el mensual es un soldado listo para el combate
Servidor de la patria, que ata el caballo junto al estribo
Y termina el día con el caballo lavado y mateando
Contando las hazañas de un gran rodeo en algún parador
De donde vengo, traigo el aroma de los galpones de aperos
Chisporroteo de las brasas, pava silbando y el fuego crepitante
Donde el mundo grande se hace pequeño en una radio a pilas
Para calmar la vida, cuando alguien lejano nos envía un saludo
Escrita por: André Teixeira / Letra / Melodia / Rogerio Villagran