395px

Francisco Alves

Ângela Maria

Francisco Alves

Até a lua do Rio,
No céu tranquilo e vazio,
Não inspira mais amor;
O violão desafina
Porque chora em cada esquina
A falta do seu cantor.

Escravo da melodia,
Ele cantando escrevia
O que na alma brotava;
Subindo os degraus da glória,
Ele escreveu a história
Da cidade que adorava.

O Rio foi o seu berço,
O violão foi o terço,
O samba sua oração;
Sambista de um mundo novo,
Da alma simples de um povo
Que samba de pé no chão.

Velho Chico tu recordas
Um violão, cujas cordas
A mão de Deus rebentou;
Porque está faltando agora
A lágrima que o samba chora
Na voz que a chama apagou.

Francisco Alves

Hasta la luna de Río,
En el cielo tranquilo y vacío,
Ya no inspira más amor;
La guitarra desafina
Porque llora en cada esquina
La falta de su cantor.

Esclavo de la melodía,
Él cantando escribía
Lo que en el alma brotaba;
Subiendo los escalones de la gloria,
Él escribió la historia
De la ciudad que adoraba.

Río fue su cuna,
La guitarra su rosario,
El samba su oración;
Sambista de un mundo nuevo,
Del alma sencilla de un pueblo
Que samba de pie en el suelo.

Viejo Chico, recuerdas
Una guitarra, cuyas cuerdas
La mano de Dios rompió;
Porque ahora falta
La lágrima que el samba llora
En la voz que la llama apagó.

Escrita por: