395px

La Muerte del Toro Mano de Palo

Antonio Nóbrega

A Morte do Touro Mão de Pau

[aboio]

Corre a serra joana gomes
Galope desesperado:
Um touro se defendendo,
Homens querendo humilhá-lo,
Um touro com sua vida,
Os homens em seus cavalos.

Cortava o gume das pedras
Um bramido angustiado,
Se quebrava nas catingas
Um galope surdo e pardo
E os cascos pretos soavam
Nas pedras de fogo alado,
Enquanto o clarim da morte,
Ao vento seco e queimado,
Na poeira avermelhada
Envolvia os velhos cardos.

Rasgavam a serra bruta
Aboios mal arquejados
E, nas trilhas já cobertas
Pelo pó quente e dourado,
Um gemido de desgraça,
Um gemido angustiado:

- "adeus, lagoa dos velhos!
Adeus, vazante do gado!
Adeus, serra joana gomes
E cacimba do salgado!
O touro só tem a vida:
Os homens têm seus cavalos"!

O galopar recrescia:
Brilhavam ferrões farpados
E algemas de baraúna
Para o touro preparados.
Seu sabino tinha dito:
- "ele há de vir amarrado"!

Miguel e antônio rodrigues,
De guarda-peito e encourados,
Na frente do grupo vinham,
Montados em seus cavalos
De pernas finas, ligeiras,
Ambos de prata arreados.
E, logo à frente, corria
O grande touro marcado,
Manquejando sangue limpo
Nos caminhos mal rasgados,
Cortadas as bravas ancas
Por ferrões ensangüentados.

A serra se despenhava
Nas asas de seus penhascos
E a respiração fogosa
Dos dois fogosos cavalos
Já requeimava, de perto,
As ancas do manco macho
Quando ele, vendo a desonra,
Tentando subjugá-lo,
Mancando da mão preada
Subiu num rochedo pardo:

Num grito, todos pararam,
Pelo horror paralisados,
Pois sempre, ao rebanho, espanta
Que um touro do nosso gado
Às teias da fama-negra
Prefira o gume do fado.
E mal seus perseguidores
Esbarravam seus cavalos,
Viram o manco selvagem
Saltar do rochedo pardo:

-"adeus, lagoa dos velhos!
Adeus, vazante do gado!
Adeus, serra joana gomes
E cacimba do salgado!
Assim vai-se o touro manco,
Morto mas não desonrado"!

[aboio]

Silêncio. a serra calou-se
No poente ensangüentado.
Calou-se a voz dos aboios,
Cessou o troar dos cascos.
E agora, só, no silêncio
Deste sertão assombrado,
O touro sem sua vida,
Os homens em seus cavalos.

La Muerte del Toro Mano de Palo

[canto de vaquero]

Corre la sierra Joana Gomes
Galope desesperado:
Un toro defendiéndose,
Hombres queriendo humillarlo,
Un toro con su vida,
Los hombres en sus caballos.

Cortaba el filo de las piedras
Un bramido angustiado,
Se quebraba en los matorrales
Un galope sordo y parduzco
Y los cascos negros resonaban
En las piedras de fuego alado,
Mientras el clarín de la muerte,
Al viento seco y quemado,
En el polvo rojizo
Envolvía los viejos cardos.

Rasgaban la sierra bruta
Cantos mal resollados
Y, en los senderos ya cubiertos
Por el polvo caliente y dorado,
Un gemido de desgracia,
Un gemido angustiado:

- 'adiós, laguna de los viejos!
¡Adiós, vado del ganado!
¡Adiós, sierra Joana Gomes
Y pozo del salado!
El toro solo tiene la vida:
Los hombres tienen sus caballos'!

El galopar crecía:
Brillaban aguijones afilados
Y grilletes de madera
Para el toro preparados.
Su sabino había dicho:
- 'él ha de venir amarrado'!

Miguel y Antonio Rodríguez,
De peto y encorvados,
Al frente del grupo venían,
Montados en sus caballos
De patas finas, ligeras,
Ambos de plata enjaezados.
Y, justo adelante, corría
El gran toro marcado,
Cojeando sangre limpia
En los caminos mal trazados,
Cortadas las bravas ancas
Por aguijones ensangrentados.

La sierra se despeñaba
En las alas de sus peñascos
Y la respiración fogosa
De los dos fogosos caballos
Ya chamuscaba, de cerca,
Las ancas del macho cojo
Cuando él, viendo la deshonra,
Intentando someterlo,
Cojeando de la mano prendida
Subió a un peñasco parduzco:

En un grito, todos se detuvieron,
Paralizados por el horror,
Pues siempre, al rebaño, espanta
Que un toro de nuestro ganado
A las redes de la fama negra
Prefiera el filo del destino.
Y apenas sus perseguidores
Topaban con sus caballos,
Vieron al manco salvaje
Saltar del peñasco parduzco:

- 'adiós, laguna de los viejos!
¡Adiós, vado del ganado!
¡Adiós, sierra Joana Gomes
Y pozo del salado!
Así se va el toro cojo,
Muerto pero no deshonrado'!

[canto de vaquero]

Silencio. la sierra se calló
En el poniente ensangrentado.
Se calló la voz de los cantos de vaquero,
Cesó el estruendo de los cascos.
Y ahora, solo, en el silencio
De este sertón embrujado,
El toro sin su vida,
Los hombres en sus caballos.

Escrita por: Cantadores