Canudos
Eu, viandante de um chão poento.
Dias queimosos, vida sem idílio.
Preces voltadas para sóis ardentes,
Luares claros a buscar o auxílio.
Para os meus olhos, confusão pasmosa,
Batalha surda, secular martírio.
Ai, desatino!
Ai, meu penar!
Ai, velho medo! sombra e malpassar!
Vi mamelucos, pardos, vi cafusos.
Rostos marcados: um santo sudário.
Em bom conselho, bendegó, pontal,
Vi conselheiro rezar solitário.
E anunciando o inverno benfazejo,
Em monte santo subiu para o calvário.
Canudos
Yo, caminante de una tierra polvorienta.
Días abrasadores, vida sin idilio.
Oraciones dirigidas a soles ardientes,
Claros resplandores buscando ayuda.
Para mis ojos, confusión asombrosa,
Batalla sorda, martirio secular.
¡Ay, desatino!
¡Ay, mi sufrimiento!
¡Ay, viejo miedo! sombra y mal pasar!
Vi mamelucos, pardos, vi cafuzos.
Rostros marcados: un santo sudario.
En buen consejo, bendición, puntal,
Vi al consejero rezar solitario.
Y anunciando el invierno benévolo,
En el monte santo subió hacia el calvario.
Escrita por: Antônio Nóbrega / Wilson Freire