395px

El Vaquero y el Pescador

Antonio Nóbrega

O Vaqueiro E O Pescador

Nasci no sertão desfrutando as virtudes
Dos tempos de inverno, fartura e bonança.
Depois veio a seca, fugiu-me a esperança
Diante de cenas cruéis e tão rudes.
Vi secos os rios, as fontes e açudes,
E eu, que gostava tanto de pescar,
Saí pelo mundo tristonho a vagar.
Fui ter numa praia de areias branquinhas
E, olhando a beleza das águas marinhas,
Cantei meu galope na beira do mar.

Ali na cabana de alguns pescadores,
Olhando a beleza do mar e do arrebol,
Bonitas morenas, queimadas de sol,
Alegres me ouviam cantar seus amores.
A brisa soprava com leves rumores,
O pinho a gemer e depois a chorar.
Aquelas morenas, à luz do luar,
Me davam a impressão que fossem sereias.
Risonhas, sentadas nas alvas areias,
Ouvindo meus versos na beira do mar.

Eu sempre que via, lá no meu sertão,
Cabloco vaqueiro de grande bravura,
Num simples cavalo, na mata mais dura,
Com roupa de couro pegar o barbatão,
Dizia abismado com aquela impressão:
'não há quem o possa em bravura igualar'
Mas depois que eu vi um praiano pescar
Numa frágil jangada ou barco veleiro,
Achei-o, tão bravo tal qual o vaqueiro...
Merece uma estátua na beira do mar.

El Vaquero y el Pescador

Nací en el campo disfrutando las virtudes
De los tiempos de invierno, abundancia y bonanza.
Luego vino la sequía, se escapó mi esperanza
Ante escenas crueles y tan rudas.
Vi secos los ríos, las fuentes y embalses,
Y yo, que tanto disfrutaba de pescar,
Salí por el mundo triste vagar.
Fui a parar a una playa de arenas blancas
Y, mirando la belleza de las aguas marinas,
Canté mi galope en la orilla del mar.

Allí en la cabaña de unos pescadores,
Mirando la belleza del mar y del ocaso,
Hermosas morenas, bronceadas por el sol,
Alegres me escuchaban cantar sus amores.
La brisa soplaba con suaves rumores,
El pino gemía y luego lloraba.
Esas morenas, a la luz de la luna,
Me daban la impresión de ser sirenas.
Sonrientes, sentadas en las blancas arenas,
Escuchando mis versos en la orilla del mar.

Siempre que veía, en mi campo,
Al vaquero valiente de gran bravura,
En un simple caballo, en la selva más dura,
Con ropa de cuero atrapar al toro,
Decía asombrado con esa impresión:
'no hay quien pueda igualar su valentía'
Pero luego vi a un pescador costero
En una frágil balsa o barco velero,
Lo encontré tan valiente como el vaquero...
Merece una estatua en la orilla del mar.

Escrita por: Antônio Nóbrega / Dimas Batista Patriota