Mãe velha
Cabelo era preto.
Que liso era o rosto!
Teu corpo era flor.
Cabelo era preto.
mas hoje, Mãe Velha,
cabelo branquinho,
geada e agosto
que não levantou.
Que liso era o rosto!
Agora, Mãe Velha,
rosto enrugadinho
parece co'as frutas
que o tempo secou.
Teu corpo era flor.
Mas hoje, Mãe Velha,
da flor, que ficou?
Só haste pendida
que a vida deixou.
A cor do cabelo
passou pro vestido.
O arado do pranto
no liso do corpo
que fundou que arou!
A haste pendida
curavada pra terra,
e a terra reclama
o que falta da flor.
- Papai foi pra guerra!
dizia o piá.
Mãe Velha era moça
no tempo que foi.
Mas veio a notícia:
- Teu homem morreu,
de lenço encarnado
e de lança na mão.
E os homens passavam
nos magros cavalos,
com barbas de mato,
com palas rasgados,
com pena da moça,
com raiva da guerra,
que mata um gaúcho
pra erguer um herói.
Mãe Velha - era moça -
chorou muito choro
no seu avental!
Abriu o oratório
da sala do rancho,
rezou padre-nosso
por alma do homem
que a guerra levara
de lenço encarnado
e de lança na mão.
E a Virgem Maria,
seu Filho nos braços,
olhava mãe moça
Mãe Velha ficar.
E a vida espiava
Mãe Velha viver:
- madrugada na mangueira,
leite branco na caneca,
chaleira chia na chapa,
costume faz chimarrão.
Gamela, farinha branca,
forno aceso, sova pão,
charque magro na panela,
canjica, soca pilão,
manjericão na janela,
vassoura roda no chão...
E a vida cobrava
tostão por tostão.
Mãe Velha, mais velha,
pagava pro tempo
a usura do dia.
Um sol que sumia
era mais um dobrão.
Piá se fez homem.
Mãe Velha com medo da revolução
Um dia, por fim,
piá foi s'embora
seguindo um clarim.
Mesminho que o pai:
de lenço encarnado
e de lança na mão.
Guria cresceu.
Sobrou no vestido
da chita floreada
que a mãe lhe cozeu.
Depois... se perdeu.
Mãe Velha chorando
o que a vida lhe fez,
no velho oratório
já reza por três.
A noite tem fala
na boca da noite,
a vida é mudinha,
nem boca não tem.
Por isso que a vida
ninguém não entende,
Mãe Velha, ninguém.
A vida, Mãe Velha,
que é mãe e mulher.
Madre vieja
El cabello era negro.
¡Qué liso era el rostro!
Tu cuerpo era una flor.
El cabello era negro.
Pero hoy, Madre Vieja,
cabello blanquito,
escarcha y agosto
que no se levantó.
¡Qué liso era el rostro!
Ahora, Madre Vieja,
rostro arrugadito
parece con las frutas
que el tiempo secó.
Tu cuerpo era una flor.
Pero hoy, Madre Vieja,
¿de la flor, qué quedó?
Solo tallo inclinado
que la vida dejó.
El color del cabello
pasó al vestido.
El arado del llanto
en el liso del cuerpo
que fundó y aró!
El tallo inclinado
curvado hacia la tierra,
y la tierra reclama
lo que falta de la flor.
- Papá se fue a la guerra!
decía el chico.
Madre Vieja era joven
en el tiempo que fue.
Pero llegó la noticia:
- Tu hombre murió,
de pañuelo encarnado
y lanza en la mano.
Y los hombres pasaban
en los flacos caballos,
con barbas de maleza,
con ponchos rasgados,
con pena de la joven,
con rabia de la guerra,
que mata a un gaucho
para elevar a un héroe.
Madre Vieja - era joven -
lloró mucho llanto
en su delantal!
Abrió el oratorio
de la sala del rancho,
rezó un padre nuestro
por el alma del hombre
que la guerra se llevó
de pañuelo encarnado
y lanza en la mano.
Y la Virgen María,
con su Hijo en brazos,
miraba a la madre joven
Madre Vieja quedarse.
Y la vida espiaba
a Madre Vieja vivir:
- madrugada en el corral,
leche blanca en la taza,
hervidor silba en la hornilla,
costumbre hace mate.
Gamela, harina blanca,
horno encendido, amasa pan,
carne seca en la olla,
mingau, machaca pilón,
albahaca en la ventana,
escoba rueda en el suelo...
Y la vida cobraba
cada centavo.
Madre Vieja, más vieja,
pagaba al tiempo
la usura del día.
Un sol que se iba
era otro doblón.
El chico se hizo hombre.
Madre Vieja con miedo a la revolución.
Un día, al final,
el chico se fue
siguiendo un clarín.
Igual que el padre:
de pañuelo encarnado
y lanza en la mano.
La niña creció.
Sobró en el vestido
de la tela estampada
que la madre le cosió.
¡Después... se perdió!
Madre Vieja llorando
lo que la vida le hizo,
en el viejo oratorio
ya reza por tres.
La noche habla
en la boca de la noche,
la vida es muda,
no tiene boca.
Por eso que la vida
nadie entiende,
Madre Vieja, nadie.
La vida, Madre Vieja,
que es madre y mujer.