395px

El Diablillo del Matorral

Astrikos Katoikos

Le Diablotin du Hallier

Près du bourg de Valdruna
Dans un hallier redouté
Vivait un petit diablotin
Par le mensonge habité

Oreilles de chauve-souris
Yeux d'un étrange vert-de-gris
Et dans son rire se cachait
Un mal ancien et infini

Chaque soir il se tapissait
Sous le sureau du sentier
Attendant quelque voyageur
Ou quelque bûcheron lassé

Prenez garde au diablotin
Du sauvage hallier fatal
Bien des gens l'ont recherché
Et furent fauchés par le Mal

Prenez garde au diablotin
Du sauvage hallier fatal
Bien des gens l'ont recherché
Et furent fauchés par le Mal

Tantôt fille aux cheveux d'or
Tantôt moine en vêtement noir
Tantôt grand cerf aux bois d'ambre
Fuyant les lueurs du soir

Et l'homme, rongé de curiosité
Sans soupçonner le moindre filet
S'enfonçait sous les frondaisons
Par un étroit chemin discret

Là le Malin sifflotait
Une chanson venue d'ailleurs
Et l'âme prise à son charme
Oubliait jusqu'à ses peurs

Prenez garde au diablotin
Du sauvage hallier fatal
Bien des gens l'ont recherché
Et furent fauchés par le Mal

Prenez garde au diablotin
Du sauvage hallier fatal
Bien des gens l'ont recherché
Et furent fauchés par le Mal

De vieux parchemins racontent
Dans un très ancien prieuré
Qu'il demeure encore aujourd'hui
Près du bois abandonné

Quand la brume gagne les mousses
Aux premières heures du matin
On entend encore son rire
Rouler au loin sur les chemins

Et quiconque suit sa piste
Par caprice ou vanité
Peut finir dans quelque chronique
Don't nul ne veut se rappeler

Prenez garde au diablotin
Qui se cache dans le hallier
Qui prête l'oreille à son rire
Peut voir son destin basculer

Prenez garde au diablotin
Du vieux bois abandonné
Car la forêt garde des noms
Que nul n'ose prononcer

El Diablillo del Matorral

Cerca del pueblo de Valdruna
En un matorral temido
Vivía un pequeño diablillo
Por la mentira consumido

Orejas de murciélago
Ojos de un extraño verde gris
Y en su risa se escondía
Un mal antiguo e infinito

Cada noche se ocultaba
Bajo el saúco del sendero
Esperando a algún viajero
O a algún leñador cansado

Cuidado con el diablillo
Del matorral salvaje y fatal
Muchos lo han buscado
Y fueron segados por el Mal

Cuidado con el diablillo
Del matorral salvaje y fatal
Muchos lo han buscado
Y fueron segados por el Mal

A veces niña de cabellos dorados
A veces monje en vestiduras negras
A veces gran ciervo con cuernos de ámbar
Huyendo de las luces del atardecer

Y el hombre, consumido por la curiosidad
Sin sospechar el más mínimo hilo
Se adentraba entre las frondosidades
Por un estrecho camino discreto

Allí el Maligno silbaba
Una canción venida de otro lugar
Y el alma atrapada en su encanto
Olvidaba hasta sus miedos

Cuidado con el diablillo
Del matorral salvaje y fatal
Muchos lo han buscado
Y fueron segados por el Mal

Cuidado con el diablillo
Del matorral salvaje y fatal
Muchos lo han buscado
Y fueron segados por el Mal

Antiguos pergaminos cuentan
En un muy antiguo priorato
Que aún habita hoy en día
Cerca del bosque abandonado

Cuando la niebla cubre los musgos
En las primeras horas de la mañana
Se escucha aún su risa
Rodar lejos por los caminos

Y quien siga su pista
Por capricho o vanidad
Puede acabar en alguna crónica
Que nadie quiere recordar

Cuidado con el diablillo
Que se esconde en el matorral
Quien preste oído a su risa
Puede ver su destino cambiar

Cuidado con el diablillo
Del viejo bosque abandonado
Porque el bosque guarda nombres
Que nadie se atreve a pronunciar

Escrita por: Marcelo Ribeiro Dantas