Convulsões De Um Único Grito (Parte I) O Segundo Mistério Das Imagens Da Escada De Bronze
Acaso apareça vestida no lombo sangrado
Provando das dores envenenadas
Que trago escondidas no peito
Aproveite e contamine o que ainda é saudável
Antes que eu reconheça o meu medo
De ser o próprio lobo do homem
Espero que a lua minguante vadia
Não suba aos céus de hoje em diante
E tudo que tenho ofereço a você: É nada
Resto-me aqui fora
Imolada semente gerada na face sem olhos
Dos muitos pedaços de gente
Perdi a coragem lutando comigo
Meu pior inimigo sou eu
Preciso voltar para a casa
Eu quero ver o Sol
Este será o meu puro e último desejo
Agora o que menos posso é vencer a mim mesmo
Por mais que a condene nesta imaculada selvagem gangrena
Sinais ocultos infectados por honras nocivas criadas por nós
Piedade, piedade
O universo é um lapso em ruínas
Ressurreto no Reino dos sinos de copas
Para todo o sempre, para todo o sempre
Como somos parecidos com cigarras cantando
Quando timidamente desconfiamos da morte
Toda minha eficácia é uma dádiva (?)
Retribui-lhe a dor com uma crispada e ofegante saudade
Talha das seivas cansadas
Ela definitivamente não estava louca
Amarrava o lençol de uma ponta à outra do quarto
Esperando sinais de um fauno anjo
Indefeso, remitente, do invisível
Com os dentes e os punhos cerrados
Com os dentes e os punhos
As torrentes que afogam suas crises no colapso do êxtase
Enobrecem seus psiquiátricos eufóricos momentos
De compulsivos deleites atônitos
Decerto que em poucas herdades há grutas
Cartazes, despretensiosas
Não há quem responda o seu lisérgico encanto
Desintegrada peregrina noite
De todo o Senhor do fracasso
A peste se alastra como num abominável descuido sagrado
Abandonada célula primogênita
Não é preciso envelhecer
Feito horas que passam inaudíveis ao tempo
Nem temer a si mesmo
Corpos de nada diante da fúria cruel das ogivas do grito
Em breve haverei, num distante passado
Ainda jovem, ao lado dos seres imortais
Convulsiones De Un Único Grito (Parte I) El Segundo Misterio De Las Imágenes De La Escalera De Bronce
Acaso aparezca vestida en el lomo sangrante
Probando los dolores envenenados
Que llevo escondidos en el pecho
Aprovecha y contamina lo que aún es saludable
Antes de que reconozca mi miedo
De ser el propio lobo del hombre
Espero que la luna menguante vagabunda
No suba a los cielos de hoy en adelante
Y todo lo que tengo te lo ofrezco: Es nada
Me quedo aquí afuera
Inmolada semilla germinada en la cara sin ojos
De los muchos pedazos de gente
Perdí el coraje luchando conmigo
Mi peor enemigo soy yo
Necesito volver a casa
Quiero ver el Sol
Este será mi puro y último deseo
Ahora lo que menos puedo es vencerme a mí mismo
Por más que la condene en esta inmaculada y salvaje gangrena
Signos ocultos infectados por honores nocivos creados por nosotros
Piedad, piedad
El universo es un lapsus en ruinas
Resucitado en el Reino de las copas de campanas
Por siempre, por siempre
Cómo nos parecemos a cigarras cantando
Cuando tímidamente desconfiamos de la muerte
Toda mi eficacia es un regalo (?)
Te devuelvo el dolor con una crispada y jadeante añoranza
Talla de las savias cansadas
Ella definitivamente no estaba loca
Ataba la sábana de un extremo a otro del cuarto
Esperando señales de un fauno ángel
Indefenso, remitente, de lo invisible
Con los dientes y los puños cerrados
Con los dientes y los puños
Las corrientes que ahogan sus crisis en el colapso del éxtasis
Ennoblecen sus psiquiátricos y eufóricos momentos
De compulsivos deleites atónitos
Seguramente en pocas heredades hay grutas
Carteles, despretensiosos
No hay quien responda a su encanto lisérgico
Desintegrada peregrina noche
De todo el Señor del fracaso
La peste se propaga como en un abominable descuido sagrado
Abandonada célula primogénita
No es necesario envejecer
Como horas que pasan inaudibles al tiempo
Ni temer a uno mismo
Cuerpos de nada ante la cruel furia de las ojivas del grito
Pronto tendré, en un pasado lejano
Aún joven, junto a los seres inmortales
Escrita por: Gustavo Caverzan