Pegadas de Um Capinar
O último sintoma da agonia
É a esperança
Dizem que o acaso não se importa
Nem conta com a sorte do homem
Que inventa as suas levezas
Na ponta da última estrela minguante
Diante dos rostos das selvas
Se acha o mais louco, o mais belo
O mais “antes infinitamente secreto”
Vamos brincar de maestros
Do outro lado dessa orquestra celeste
Para criar o maior dos grandes gigantes
Dos nossos filhos
Dos nossos filhos
O sol já nasceu nos chamando pra vida
Subindo as montanhas num céu
Que balança nas asas de mil borboletas
Segue o que pareço que tenho, sigo
Este homem que perco
Onde a distância transborda
Onde o afeto, história
Toda despedida me toca
Fundo coração
Pelos tremores da vida
Chego ao homem
A plantar suas veredas
Num coração cantante
Pareço uma felicidade, de saída
E dói para ser quem eu sou
E dói para ser quem eu sou
Apesar do som das tempestades
Nasceu uma Elisa que gera
O ventre existente na caverna do pai
Obra, fazer sua obra
Obra, fazer sua obra
Obra, fazer sua obra
Do pai
Para quem quer passar
O caminho solicita
É daqui ao vento
Que se origina no exercer do momento
O que me versa próprio
Para o meu capinar
Aquilo que se fermenta
Como sombras e salubres
Eu mesmo, pois no meu lançar
Já declina um dançar de sombras
E no meu próprio capinar
Um suar que se macula
Por gotejamento
“Origem e errância
É exerdade de todo grande
Atirador de enxadas
Homens que acima de tudo amam
Mostrar o vínculo ao ouvido
É papel do filósofo, porém
Mostrar ao filósofo o ouvido
É permissão do coração”
Assim jardino a vida
No que me encontro
E me perco
Dentro do fundo
Dentro do fundo
Me encontro e me perco
Dentro do fundo
Huellas de un Capinar
El último síntoma de la agonía
Es la esperanza
Dicen que el azar no le importa
Ni cuenta con la suerte del hombre
Que inventa sus levedades
En la punta de la última estrella menguante
Frente a los rostros de las selvas
Se encuentra el más loco, el más bello
El más 'antes infinitamente secreto'
Vamos a jugar a ser maestros
Del otro lado de esa orquesta celestial
Para crear el más grande de los grandes gigantes
De nuestros hijos
De nuestros hijos
El sol ya ha nacido llamándonos a la vida
Subiendo las montañas en un cielo
Que se balancea en las alas de mil mariposas
Sigo lo que parezco tener, sigo
Este hombre que pierdo
Donde la distancia desborda
Donde el afecto, historia
Cada despedida me toca
Fondo corazón
Por los temblores de la vida
Llego al hombre
A plantar sus veredas
En un corazón cantante
Parezco una felicidad, de salida
Y duele ser quien soy
Y duele ser quien soy
A pesar del sonido de las tormentas
Nació una Elisa que engendra
El vientre existente en la cueva del padre
Obra, hacer su obra
Obra, hacer su obra
Obra, hacer su obra
Del padre
Para quien quiera pasar
El camino solicita
Es de aquí al viento
Que se origina en el ejercer del momento
Lo que me versa propio
Para mi capinar
Aquello que fermenta
Como sombras y saludables
Yo mismo, pues en mi lanzar
Ya declina un bailar de sombras
Y en mi propio capinar
Un sudor que se mancha
Por goteo
'Origen y errancia
Es exerdad de todo gran
Agricultor de azadas
Hombres que sobre todo aman
Mostrar el vínculo al oído
Es papel del filósofo, sin embargo
Mostrar al filósofo el oído
Es permiso del corazón'
Así cultivo la vida
En lo que me encuentro
Y me pierdo
Dentro del fondo
Dentro del fondo
Me encuentro y me pierdo
Dentro del fondo
Escrita por: Gustavo Caverzan