Dia-a-Dia
Silêncio na cidade,
Aonde os muros escondem nossa idade,
Tudo se move rápido,
Intenso cada momento,
Tapo ouvido, abro a boca,
Num barulho, algo se move,
Feito reflexo,
Vazio quanto ruas,
Distante das cidades.
Meus amigos de tantos cigarros,
Escondem-se nas luzes dos carros,
Nossas conversas tão antigas,
Perdem-se num rádio desligado.
A fumaça evaporou,
As fábricas amanhecendo,
Traziam na cortina,
Rituais dum novo dia,
Rasgando pouco ar,
Voltando para casa,
Quantos suplicavam,
Trabalhar.
Meus amigos pediam cigarros,
Em filas de emprego,
Do dinheiro contado,
Subtraído, economizado,
Só queria acordar.
Da solidão acordado,
Isolo teu gosto,
Tua face virando imagem,
Digeria na mesa,
Com café amargo,
Amargurando ausência,
Ao centro da cidade.
Día a día
Silencio en la ciudad,
Donde los muros esconden nuestra edad,
Todo se mueve rápido,
Intenso cada momento,
Tapo oído, abro la boca,
En un ruido, algo se mueve,
Como reflejo,
Vacío como calles,
Lejos de las ciudades.
Mis amigos de tantos cigarrillos,
Se esconden en las luces de los autos,
Nuestras conversaciones tan antiguas,
Se pierden en una radio apagada.
El humo se evaporó,
Las fábricas amaneciendo,
Traían en la cortina,
Rituales de un nuevo día,
Rasgando poco aire,
Volviendo a casa,
Cuántos suplicaban,
Trabajar.
Mis amigos pedían cigarrillos,
En filas de empleo,
Del dinero contado,
Restado, ahorrado,
Solo quería despertar.
De la soledad despertado,
Aíslo tu sabor,
Tu rostro convirtiéndose en imagen,
Digiriendo en la mesa,
Con café amargo,
Amargando ausencia,
En el centro de la ciudad.