395px

La Chica del Carro de Bueyes

Barrerito

A Moça do Carro de Boi

Velho carreiro ao parar de carrear,
Pra sua filha o comando ele entregou.
E aqueles bois se acostumaram com a moça,
De tal maneira que jamais ele encalhou.

Podia estar no lamaçal mais perigoso,
Bastava ela dar apenas um sinal,
Pra se ouvir gemer trotão dentro do barro,
E os bois tirando o carro do terrivel pantanal.

Somente a moça a boiada obedecia,
Sem o seu grito o velho carro não saia,
Somente a moça a boiada obedecia,
Sem o seu grito o velho carro não saia.

Um dia a moça adoeceu e aqueles bois,
Outro carreiro não queriam respeitar
Era preciso que ela viesse a janela,
E desse ordens pra boiada caminhar.

Até que um dia sem ouvir a voz da moça,
Puxaram o carro lentamente pela estrada,
Porque levavam o seu corpo no caixão,
Quão uma flor de estimação pra sua última morada.

Esse mistério ninguém sabe se não foi,
A voz da moça do além tocando os bois.
Esse mistério ninguém sabe se não foi,
A voz da moça do além tocando os bois.

Daquele dia tudo se modificou,
Tanta tristeza tomou conta do lugar
O velho carro que era dela silenciou,
E a boiada nunca mais quis carrear.

De sentimento por perder a companheira,
Foram morrendo um a um pelos currais,
Quem somos nós pra entender tamanha dor,
Como cabe tanto amor nos corações dos animais.

Esse mistério ninguém sabe se não foi,
A voz da moça do além tocando os bois.
Esse mistério ninguém sabe se não foi, {bis}
A voz da moça do além tocando os bois.

La Chica del Carro de Bueyes

Viejo carretero al detenerse de carrear,
Para su hija el mando entregó.
Y aquellos bueyes se acostumbraron a la chica,
De tal manera que nunca se atascaron.

Podría estar en el lodazal más peligroso,
Solo bastaba que ella diera una señal,
Para escuchar gemir al trotón dentro del barro,
Y los bueyes sacando el carro del terrible pantano.

Solo la chica la boiada obedecía,
Sin su grito el viejo carro no salía,
Solo la chica la boiada obedecía,
Sin su grito el viejo carro no salía.

Un día la chica enfermó y aquellos bueyes,
A otro carretero no querían respetar,
Era necesario que ella viniera a la ventana,
Y diera órdenes para que la boiada caminara.

Hasta que un día sin escuchar la voz de la chica,
Arrastraron el carro lentamente por la carretera,
Porque llevaban su cuerpo en el ataúd,
Como una flor de estima para su última morada.

Ese misterio nadie sabe si no fue,
La voz de la chica del más allá tocando a los bueyes.
Ese misterio nadie sabe si no fue,
La voz de la chica del más allá tocando a los bueyes.

Desde ese día todo se modificó,
Tanta tristeza se apoderó del lugar,
El viejo carro que era de ella se silenció,
Y la boiada nunca más quiso carrear.

De sentimiento por perder a la compañera,
Fueron muriendo uno a uno en los corrales,
Quiénes somos nosotros para entender tanto dolor,
Cómo cabe tanto amor en los corazones de los animales.

Ese misterio nadie sabe si no fue,
La voz de la chica del más allá tocando a los bueyes.
Ese misterio nadie sabe si no fue,
La voz de la chica del más allá tocando a los bueyes.

Escrita por: