La Moda Nel Respiro
"La moda è generosa", pensi
cade più docile delle mura,
più facile dei bastioni:
ai tuoi piedi, sciolta la chiusura.
Dici i Greci, e pensi sono pieghe,
son colori i Fenici,
e i Macedoni fibbie,
intimi i Latini.
"La moda è generosa", pensi
meglio di un pugile si risolleva
più agile perde i sensi
crolla in pezzi senza alcun patema.
Dici i sogni e pensi ai bottoni,
son asole i risvegli,
e gli scolli effusioni, e spacchi gli sdegni.
E chi teme la moda è immerso in essa comunque
e d'essa intriso come un cardo dal gambo reciso.
E dici è molto comoda se esclude
sempre di presentarsi in figure,
in tagli, forme e positure,
immediatamente tutte nude.
Così che quando passa questo eccesso
ci pare non avere perso nulla,
ci pare non avere perso il tempo
che la nudezza sbriciola e maciulla.
Dici la via di mezzo, ecco la via
quella percorsa dai ragazzi alteri
che vanno a divertirsi nei misteri,
spiegabili perché non intralciati,
dai cupi sedimenti dei passati.
Mi dici il mezzo giro,
quello che va di moda, dei tuoi fianchi;
gli occhi totali, come elianti
la spossatezza semplice, formale,
ed un rilassamento collegiale.
Come se intorno a noi,
in curvi corridoi,
i disciplinatori,
le studentesse e gli studenti, rapinatori del momento d'oro,
consumassero un lusso di moine,
un rimandare sempre all'anno dopo,
frenetici in unj ballo senza scopo.
Noi nella stanza accanto
e la moda cambiava nel respiro,
il nostro che cambiava ogni tanto.
La Moda en la Respiración
La moda es generosa, piensas
cae más dócil que las murallas,
más fácil que los bastiones:
a tus pies, suelta la cerradura.
Dices los Griegos, y piensas son pliegues,
son colores los Fenicios,
y los Macedonios hebillas,
íntimos los Latinos.
La moda es generosa, piensas
mejor que un boxeador se levanta,
más ágil pierde los sentidos
colapsa en pedazos sin ningún temor.
Dices los sueños y piensas en los botones,
son ojales los despertares,
y los escotes efusiones, y aberturas los desprecios.
Y quien teme a la moda está inmerso en ella de todos modos
y de ella impregnado como un cardo del tallo cortado.
Y dices que es muy cómoda si excluye
siempre presentarse en figuras,
en cortes, formas y posturas,
inmediatamente todas desnudas.
Así que cuando pasa este exceso
nos parece no haber perdido nada,
nos parece no haber perdido el tiempo
que la desnudez desmorona y magulla.
Dices el término medio, aquí está el camino
el recorrido por los chicos altivos
que van a divertirse en los misterios,
explicables porque no entorpecidos,
por los oscuros sedimentos del pasado.
Me dices el medio giro,
el que está de moda, de tus caderas;
los ojos totales, como heliantos
la fatiga simple, formal,
y un relajamiento colegial.
Como si alrededor nuestro,
en curvos corredores,
los disciplinadores,
las estudiantes y los estudiantes, saqueadores del momento dorado,
consumieran un lujo de artimañas,
un aplazamiento siempre para el año siguiente,
frenéticos en un baile sin propósito.
Nosotros en la habitación contigua
y la moda cambiaba en la respiración,
la nuestra que cambiaba de vez en cuando.