Stanze Come Questa
Prendiamo una carrozza anacronistica,
aggiornandola in quanto inesistente.
Saliamo alla sua guida.
Di redini, di lacci se ne trovano,
di legami tra noi, di dolci bende.
Bardiamo un animale a caso il cuore
dai fianchi pretenziosi da roano.
Ecco che trotta. Che ci prende la mano.
Abbiamo visto le regge, dietro le inferriate,
e le foreste nere e le campate
non so di quanti ponti.
Ho visto la tua nuca ad Alessandria,
e poi me lo racconti se ci sei mai stata,
se ti senti, ti sentivi osservata.
Il posto è qui.
è qui quel lavorio
dell'erba, simile al pensiero
che contiene nel vello
quell'orma del tuo corpo
ed uno stelo sconvolto
dal tuo gomito che avrebbe
dimenticato d'essere carnale,
per non dimenticarlo in generale.
Qui si incavano,
senza corpi a pesare,
le nostre impronte a muoversi, a sedere.
Vedi là, vedi là
e gli occhi saltano
come chiaro e pupilla capinere.
Ci sono posti al mondo
dai quali non c'è fuga.
Stanze come questa, nelle quali
restano le nostre rappresentanze,
i nostri uffici doganali.
Dove noi veramente
ci impieghiamo,
avviluppati in teneri sofismi,
cavilli di permessi,
arzigogoli, tropismi
nella nostra direzione.
Una frontiera è fatta di due righe.
E bastavano le dita di una sola mano
mandata avanti
in viaggio, e l'altra le
farà da testimone
si può vedere tutto;
e fermamente,
se di due righe è fatta,
facciamo la frontiera
dove passa fauna e flora straniera.
Lugares como este
Tomamos un carruaje anacrónico,
actualizándolo ya que no existe.
Subimos a su guía.
Hay riendas, cordones se encuentran,
de lazos entre nosotros, de dulces vendas.
Montamos un animal al azar en el corazón
de caderas pretenciosas de roano.
Ahí va trotando. Que nos toma de la mano.
Hemos visto los palacios, detrás de las rejas,
y los bosques oscuros y los tramos
no sé de cuántos puentes.
Vi tu nuca en Alejandría,
y luego me cuentas si alguna vez has estado allí,
si te sientes, te sentías observada.
El lugar está aquí.
Aquí está ese trabajo
de la hierba, similar al pensamiento
que contiene en el vello
la huella de tu cuerpo
y un tallo perturbado
por tu codo que habría
olvidado ser carnal,
para no olvidarlo en general.
Aquí se ahuecan,
sin cuerpos que pesen,
nuestras huellas se mueven, se sientan.
Mira allá, mira allá
y los ojos saltan
como claro y pupila capinera.
Hay lugares en el mundo
del cual no hay escape.
Lugares como este, en los cuales
quedan nuestras representaciones,
nuestras oficinas aduaneras.
Donde realmente
nos empleamos,
enredados en tiernos sofismas,
argucias de permisos,
rebuscamientos, tropismos
en nuestra dirección.
Una frontera está hecha de dos líneas.
Y bastaban los dedos de una sola mano
enviada adelante
en viaje, y la otra
hará de testigo
se puede ver todo;
y firmemente,
si de dos líneas está hecha,
hagamos la frontera
donde pasa fauna y flora extranjera.
Escrita por: Lucio Battisti