Tutte Le Pompe
Quando le ha chiesto conosci
il tale il tal dei tali Tizio Caio,
ti dico che ho sentito, dice,
ti dico che ho sentito tutto il rosso
del sangue partirsene col nero
dei corvi e le cornacchie sopra il giallo,
le macchie ondose e lente,
dei campi gialleggianti di frumento,
ha sentito come un gran rivoltamento,
e cateratte urbane e vigili del fuoco
e din don dan,
tutti i bicchieri straripare dai bar,
scoppiando in un cin cin,
di bei cristalli isterici
tutte le pompe, con l'acqua nelle vene,
si mettono a ballare,
e pioggiano di gioia.
Io ti vorrei incontrare però non lo vorrei.
Arriva lo schiumogeno e la gente,
sussulta di piacere è pronta a tutto,
a consumare lì sopra l'asfalto,
la scivolata delle relazioni;
lo sguazzo dell'ardire e dell'osare,
ed è da tanto tempo che volevo;
e dirmelo potevi dirlo prima:
o farmelo capire, o farmelo capire.
Le macchine rampando sulle ruote,
le gomme posteriori fanno un giro,
di piazza col pennacchio,
soffiato dai roventi radiatori;
lo struzzo, lo spauracchio,
il gongolo di gioia,
lo spruzzo e lo sbatacchio,
l'immensa scorciatoia,
per arrivare al sodo.
Una lady s'incendia un po' per sfizio,
e un po' per gaudio immenso anticipato.
E il suo marito in cravatta con la lingua,
diventa un calamaro così che non sfigura.
Marameo, marameo fanno i cupidi,
i frecciatori dal culetto nudo;
più fitti fitti più dei pipistrelli
nella notte stellata, che volano d'estate.
Però più belli, belli più bellini,
bianchi color del lilla gridellino;
ma non è notte è giorno:
magari è estate forse;
forse magari è estate,
cominciano le corse
tutti arrivando i primi:
i primi in una cosa,
una cosina dolce,
una cosina dolce.
Io ti vedrei davvero volentieri.
Volentieri davvero ti vedrei.
Todas las bombas
Cuando le preguntó si conoces
al tal fulano de tal Mengano Zutano,
te digo que he escuchado, dice,
te digo que he escuchado todo el rojo
desangrarse con el negro
de los cuervos y las cornejas sobre el amarillo,
las manchas ondulantes y lentas,
de los campos amarillentos de trigo,
ha sentido como un gran revuelo,
y cascadas urbanas y bomberos
y din don dan,
todos los vasos desbordarse de los bares,
estallando en un chin chin,
de bellos cristales histéricos
todas las bombas, con el agua en las venas,
se ponen a bailar,
y llueven de alegría.
Me gustaría encontrarte pero no lo desearía.
Llega el espumógeno y la gente,
salta de placer lista para todo,
para consumir ahí sobre el asfalto,
la resbaladiza de las relaciones;
el chapoteo del atreverse y del osar,
y hace tanto tiempo que quería;
y decírmelo podías decirlo antes:
o hacerme entender, o hacerme entender.
Los autos rugiendo sobre las ruedas,
las llantas traseras dan una vuelta,
por la plaza con el penacho,
soplado por los radiadores ardientes;
el avestruz, el espantapájaros,
la alegría desbordante,
el chorro y el golpeteo,
la inmensa atajo,
para llegar al grano.
Una dama se enciende un poco por capricho,
y un poco por el inmenso placer anticipado.
Y su esposo en corbata con la lengua,
se convierte en un calamar para no desentonar.
Marameo, marameo hacen los codiciosos,
los lanzadores con el trasero desnudo;
más apretados más que los murciélagos
en la noche estrellada, que vuelan en verano.
Pero más bellos, bellos más bonitos,
blancos como el lila chillón;
pero no es noche es día:
tal vez es verano quizás;
quizás tal vez es verano,
comienzan las carreras
todos llegando los primeros:
los primeros en algo,
una cosita dulce,
una cosita dulce.
Te vería realmente con mucho gusto.
Con mucho gusto realmente te vería.
Escrita por: Lucio Battisti