Mi Riposa
L'aereo rulla
sulla pista sgombra,
e il ruscelletto frulla,
radente dentro l'ombra,
dove, non visto, fa
certune cose.
Noiosa come sei,
mi sei preziosa.
Monotona ottimale,
mi riposa
la confidenza tua
priva di varietà,
la musica camusa
che stempera le palpebre,
le strugge in cere fuse
e le sigilla
su pagine non chiuse.
Noiosa ti dimentichi di me,
e siamo soli.
E tu parli di noi
senza abbandoni,
e senza animazioni e con la correttezza
di una traduzione che risuoni
facile e fedele senza quelle
inutili trappole e stili.
Pratica, con te sei pratica,
sfogliando un argomento prediletto,
ma non sono petali: tu i fiori li divori,
come i gialli:
"La corolla assassina",
"Il pistillo che sa".
Ti appassioni stordita, tutta in punta di dita
al variare dei fiori.
E li divori,
come una capretta
illetterata ai titoli
dei gialli fiorellini di ruchetta.
Noiosa in un esilio,
segnata dallo smalto,
ti scusi se hai le mani
che somigliano ad altro.
Scavalli ed accavalli le gambe, d'un tratto,
come i tergicristalli,
e infatti ti schiarisci, traspare,
che dentro l'idea chiara,
vacillano i corpi giovinetti
col tridente ad infilzare
gli amori serrati,
corazzati e profondi dei ricci di mare.
La macchia tonda e dolce dei bicchierini,
le scarpe decoltè,
quel capogiro, che
scossa agli orecchini,
l'onda color dei vini,
e cirri bronzini
dei capelli infantili.
Statica, ritorni statica,
con lievi incrinature,
serpeggiamenti dentro le strutture
esce un amore mio,
come un colombo,
dalle feritoie,
che viaggia tanto e tanto,
ha già viaggiato tra le noie,
si butta a capofitto,
diventa un ruscelletto
che frulla,
radente dentro l'ombra,
e la tua voce rulla
sopra la pista sgombra.
Roca, diventi roca,
con una voce, poca,
da ciceronessa
che spiega com'è bella,
com'è bella se stessa.
I nostri tè si bevono da sé,
molto corretti,
e intanto è incominciata
la sfilata
di intere collezioni
di biscotti.
Mi Descanso
El avión rueda
sobre la pista despejada,
y el arroyuelo murmura,
rozando dentro de la sombra,
donde, sin ser visto, hace
ciertas cosas.
Aburrida como eres,
eres preciosa para mí.
Monótona y óptima,
mi descanso
es tu confianza
sin variedad,
la música cansina
que calma los párpados,
los funde en cera
y los sella
en páginas no cerradas.
Aburrida, te olvidas de mí,
y estamos solos.
Y hablas de nosotros
sin abandonos,
sin animaciones y con la corrección
de una traducción que resuene
fácil y fiel sin esos
inútiles engaños y estilos.
Práctica, contigo eres práctica,
ojeando un tema favorito,
pero no son pétalos: tú devoras las flores,
como los amarillos:
"La corola asesina",
"El pistilo que sabe".
Te apasionas aturdida, toda en la punta de los dedos
al cambiar las flores.
Y las devoras,
como una cabrita
analfabeta en los títulos
de los amarillos florecitas de rúcula.
Aburrida en un exilio,
marcada por el esmalte,
te disculpas si tus manos
se parecen a otra cosa.
Cabalga y descabalga las piernas, de repente,
como los limpiaparabrisas,
y de hecho te aclaras, se transparenta,
que dentro de la idea clara,
titubean los cuerpos jovencitos
con el tridente para atravesar
los amores apretados,
blindados y profundos de los erizos de mar.
La mancha redonda y dulce de los vasitos,
los zapatos de tacón,
ese mareo, que
sacude los pendientes,
el color de las olas de los vinos,
y cirros bronceados
de los cabellos infantiles.
Estática, vuelves estática,
con leves grietas,
serpenteados dentro de las estructuras
sale un amor mío,
como una paloma,
de las rendijas,
que viaja tanto y tanto,
ha viajado entre las molestias,
se lanza de cabeza,
se convierte en un arroyuelo
que murmura,
rozando dentro de la sombra,
y tu voz rueda
sobre la pista despejada.
Ronca, te vuelves ronca,
con una voz, escasa,
de ciceronesa
que explica lo hermosa que es,
lo hermosa que es ella misma.
Nuestros tés se beben solos,
muy correctos,
y mientras tanto ha comenzado
el desfile
de colecciones enteras
de galletas.