395px

Abandonado

Benighted

Forsaken

Forsake
Every night happens the same relentless terrifying scenario
Alex ten years old has to confront hell to finally find the sleep

Closed eyelids do not prevent him to see
The hands on the ears and he still listens
Afraid that his heart stopped in the hammering of a funeral march
Forsaken, the hour has come
He's forsaken by the ones he trusted the most in

Between invisible creatures as darkness is falling around
Freezing kisses from his mother rejoining her bed in heaven

Closed eyelids do not prevent him to see
The hands on the ears and he still listens
Afraid that his heart stopped in the hammering of a funeral march
Scary noises under him

An uncertain place on the Earth and the ritual reject
Lead him to surrender himself in terror
Slave to the aggressive outside
In the lair of the ashamed child

As he stands close to the Styx
Ready to fall and swim
Convinced that he will never be able to cross it
Abysses inhale him from underground

Closed eyelids do not prevent him to see
The hands on the ears and he still listens
Afraid that his heart stopped in the hammering of a funeral march
Forsaken, the hour has come
He's forsaken by the ones he trusted the most in

Abandonado

Abandonar
Cada noche sucede el mismo escenario implacable y aterrador
Alex, de diez años, tiene que enfrentar el infierno para finalmente encontrar el sueño

Párpados cerrados no le impiden ver
Las manos en los oídos y aún escucha
Temeroso de que su corazón se detenga en el martilleo de una marcha fúnebre
Abandonado, la hora ha llegado
Él está abandonado por aquellos en quienes más confiaba

Entre criaturas invisibles mientras la oscuridad cae a su alrededor
Besos helados de su madre uniéndose a su lecho en el cielo

Párpados cerrados no le impiden ver
Las manos en los oídos y aún escucha
Temeroso de que su corazón se detenga en el martilleo de una marcha fúnebre
Ruidos aterradores debajo de él

Un lugar incierto en la Tierra y el rechazo ritual
Lo llevan a entregarse al terror
Esclavo de lo agresivo en el exterior
En la guarida del niño avergonzado

Mientras está cerca del Estigia
Listo para caer y nadar
Convencido de que nunca podrá cruzarlo
Los abismos lo inhalan desde el subsuelo

Párpados cerrados no le impiden ver
Las manos en los oídos y aún escucha
Temeroso de que su corazón se detenga en el martilleo de una marcha fúnebre
Abandonado, la hora ha llegado
Él está abandonado por aquellos en quienes más confiaba