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El Tratado de los Milagros

Angelo Branduardi

Il Trattato Dei Miracoli

Villa era un bambino ed era muto,
si votò a Francesco e si svegliò cantando.
Il giovane Mancino era in punto di morte,
di Francesco chiamò il nome e fu guarito.
Il mendicante Bartolomeo
All'ombra di un noce si era addormentato,
quando si destò che più non camminava,
per grazia di Francesco fu guarito.
La povera Sibilla era cieca e triste,
Bonomo di Fano era lebbroso,
la bella Ubertina soffriva il mal caduco,
nel nome di Francesco furono guariti.
Ed a Foligno il buon Nicolò,
straziato dal dolore che più non sopportava,
si votò a Francesco e con le sue gambe
ed il cuor contento a casa fece ritorno.
Un bambino a Capua cadde nel fiume,
alla vita ritornò chè era già morto.
Un giovane di Sessa fu travolto da un muro
Ma Francesco lo svegliò prima dell'alba.
Maria di Gagliano che aveva sete
Trovò una fonte che era prodigiosa.
Una donna di Narni che era indemoniata
Nel segno della croce fu liberata.
Per le febbri ardeva Gualtiero d'Arezzo
A Francesco fece voto e fu guarito.
Ed un figlio maschio ebbe Giuliana
Che di malinconia si consumava.
In terra di Spagna a San Facondo
Un grande ciliegio si era inaridito,
la gente del paese lo affidò a Francesco
e, fiorito, a Primavera stupiva il mondo.

El Tratado de los Milagros

Villa era un niño y era mudo,
se entregó a Francisco y se despertó cantando.
El joven Mancino estaba en punto de muerte,
llamó al nombre de Francisco y fue sanado.
El mendigo Bartolomé
A la sombra de un nogal se había quedado dormido,
cuando despertó ya no podía caminar,
por la gracia de Francisco fue sanado.
La pobre Sibila estaba ciega y triste,
Bonomo de Fano estaba leproso,
la bella Ubertina sufría de mal de gota,
en nombre de Francisco fueron sanados.
Y en Foligno el buen Nicolás,
atormentado por el dolor que ya no soportaba,
se entregó a Francisco y con sus piernas
y el corazón contento regresó a casa.
Un niño en Capua cayó al río,
volvió a la vida porque ya estaba muerto.
Un joven de Sessa fue aplastado por un muro
Pero Francisco lo despertó antes del amanecer.
María de Gagliano que tenía sed
Encontró un manantial que era prodigioso.
Una mujer de Narni que estaba endemoniada
En el signo de la cruz fue liberada.
Por fiebres ardía Walter de Arezzo
Hizo voto a Francisco y fue sanado.
Y una hija tuvo Juliana
Que se consumía de melancolía.
En tierra de España en San Facondo
Un gran cerezo se había marchitado,
la gente del pueblo lo confió a Francisco
y, florecido, en Primavera maravillaba al mundo.

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