Ave Maria Cabocla
No bosque, na várzea, no campo, no monte,
um doce prelúdio por tudo irradia...
A tarde se espalha por todo o horizonte
e um anjo, cantando, diz, Ave Maria!
Eu amo, eu adoro estas horas dolentes
Que a tarde derrama na paz do arrebol.
Eu sinto mais graça nas auras ridentes!
Eu gozo as carícias dos raios do sol!
A luz vai morrendo, suave, serena,
Tal como de um anjo a mais branda agonia...
E o peito virgíneo da índia morena,
Num leve suspiro, diz, Ave, Maria!
Que santos mistérios flutuam nos ares!
É Deus que preside a esta festa divina...
E o doce murmúrio provindo dos mares
As coisas mais belas a amar nos ensina.
A flores exalam o mais suave perfume
No canto das aves há mais poesia
E o seio do mundo já quedo e sem lume
Em vozes sublimes diz, Ave Maria!
De cada recanto se eleva uma prece
Incenso que a terra oferece ao Senhor
O altar do universo é solene e parece
Um ninho sagrado coberto de amor
Os sinos ressoam saudando a Rainha!
O povo contrito a rezar principia...
Diz Ave Maria! Num riso a mãezinha...
No peito o filhinho diz, Ave Maria!
E toda beleza nesta hora se encerra,
Que inspira ao poeta o mais plácido verso!
Há um pouco dos céus pelo seio da terra!
Há muito de Deus na amplidão do universo!
Ave María Cabocla
En el bosque, en la llanura, en el campo, en la montaña,
un dulce preludio irradia por todas partes...
La tarde se extiende por todo el horizonte
y un ángel, cantando, dice, Ave María!
Amo, adoro estas horas melancólicas
Que la tarde derrama en la paz del crepúsculo.
¡Siento más gracia en las brisas sonrientes!
¡Disfruto las caricias de los rayos del sol!
La luz va muriendo, suave, serena,
Como la más suave agonía de un ángel...
Y el pecho virginal de la india morena,
En un leve suspiro, dice, Ave María!
¡Qué santos misterios flotan en el aire!
Es Dios quien preside esta fiesta divina...
Y el dulce murmullo que viene del mar
Nos enseña a amar las cosas más bellas.
Las flores exhalan el perfume más suave,
En el canto de los pájaros hay más poesía,
Y el seno del mundo ya tranquilo y sin luz,
En voces sublimes dice, Ave María!
De cada rincón se eleva una plegaria,
Incienso que la tierra ofrece al Señor.
El altar del universo es solemne y parece
Un nido sagrado cubierto de amor.
¡Las campanas resuenan saludando a la Reina!
El pueblo contrito comienza a rezar...
Dice Ave María! Con una sonrisa la mamita...
En el pecho el niñito dice, Ave María!
Y toda belleza se encierra en esta hora,
Que inspira al poeta el verso más plácido.
¡Hay un poco de cielo en el seno de la tierra!
¡Hay mucho de Dios en la amplitud del universo!