Die Ballade von einem blinden Grubenpferd
So schwarz weint keine Nacht am schwarzen Gitter,
wie in dem schwarzen Schacht das blinde Pferd.
Ihm ist, als ob die Wiese, die es bitter
in jedem Heuhalm schmeckt, nie wiederkehrt.
Es wittert durch das schwarze Fleisch der Steine
den Tod, und sieht ihn mit den toten Augen an,
und ist mit ihm die ganze Nacht alleine
und geht nur widerwillig ins Gespann.
Der Knabe, der es durch die Gänge treibt,
will es mit Brot und Zucker glücklich machen.
Es kann nicht mehr wie andre Pferde lachen;
in seinen Augen ist die schwarze Nacht und bleibt.
Nur manchmal, wenn vermengt mit Harz und Laub
waldfrisches Holz dort unten landet,
reißt es, vom Wahnsinn jäh umbrandet,
den Schädel hoch und stampft den Knaben in den Staub.
Im Berg, die schwarze Wetternacht,
schlägt Funken aus den Hufen,
und ehe noch die Notsignale rufen,
hat sich das blinde Pferd verhundertfacht.
Und stolpert durch das schwarze Labyrinth
und stürzt im Fliehn die tiefe Felsentreppe
herab und wiehert durch die grüne Steppe,
auf der die toten Pferde mächtig sind...
La balada de un caballo ciego en la mina
Tan negra no llora ninguna noche en la reja negra,
como en el pozo negro el caballo ciego.
Para él, es como si el prado, que amarga
en cada brizna de heno, nunca regresara.
Huele a través de la carne negra de las piedras
la muerte, y la mira con los ojos muertos,
y está solo con ella toda la noche
y solo va de mala gana al yugo.
El muchacho que lo conduce por los pasillos,
quiere hacerlo feliz con pan y azúcar.
Ya no puede reír como los otros caballos;
en sus ojos está la noche negra y permanece.
Solo a veces, cuando mezclado con resina y hojas
la madera fresca del bosque cae allí abajo,
se levanta, repentinamente envuelto en locura,
lleva la cabeza alta y golpea al muchacho en el polvo.
En la montaña, la noche de tormenta negra,
las chispas salen de los cascos,
y antes de que suenen las señales de emergencia,
el caballo ciego se ha multiplicado.
Y tropieza por el laberinto negro
y cae al huir por la empinada escalera de roca
y relincha por la verde estepa,
en la que los caballos muertos son poderosos...